Por Omar Ospina García
Rescato, de entre las frases que dijo con visión de estadista y sentido común el ahora presidente Barack Obama, aquello de que "el mundo está cambiando y nosotros debemos cambiar con él", augurando una nueva etapa en la cual "la esperanza se imponga al miedo". Solo la ceguera voluntaria y estúpida o la nacida de la ignorancia culpable puede pasar por alto los signos de cambio que afloran en el horizonte de la humanidad en este inicio de milenio. Y ese cambio que la mayor parte de la humanidad reclama y anhela y merece ha de darse con la guía de lideres mundiales conscientes de que es la gente común, usualmente indefensa frente a las manipulaciones de los poderosos, el objetivo principal del arte del buen Gobierno.
Durante ocho años y mucho más desde el 11 de septiembre de 2001, el mundo se vio sometido y chantajeado por una política criminal e irresponsable que quiso imponer el miedo para desarrollar con impunidad su nefasto proyecto de miras cortas y consecuencias trágicamente largas.
Esa política que permitió el genocidio, el asesinato, la tortura y la especulación financiera, origen esta última tanto de la crisis económica que hoy padecemos, como de las semejantes ocurridas en el pasado. La voracidad de los agentes económicos para quienes la gente es apenas objeto de explotación y sujeto de consumo precipitó las crisis de 1819, de 1929 y la actual. La falta de control por parte del Estado y la manga ancha de gobiernos interesados o pusilánimes fueron las aguas que derramaron lodos de miseria sobre el planeta. La avaricia humana es indetenible cuando se cierran los ojos ante su embate con irresponsabilidad sin control o por intereses económicos perversos.
Sin embargo, no le será fácil al presidente Obama reemprender la marcha ni corregir los rumbos. Y no solo porque la crisis sigue prodigando coletazos y generando ruina, sino porque aún subsisten en el mundo las viejas rémoras del racismo y la estulticia. Todavía hay miserables que piensan, y cito a uno de ellos cuyo nombre ni siquiera merece publicarse pero que guardo en mi archivo de ignominias, que "los negros son inferiores y punto". Y esa gentuza es peligrosa no solo por su miseria intelectual y moral sino porque siguen fanatizados por el odio a lo diferente y percudidos de ignorancia. Son los que todavía pregonan la supuesta superioridad de la raza blanca -como si hubiera otra raza que la simplemente humana-, porque no logran aceptar que también proceden del viejo abuelo que perdió la cola en África cuando se bajó del árbol, y que luego fue perdiendo melanina en su periplo hacia el frío. Ese abuelo negro, que es el de todos, y no el rubicundo Adán del mito bíblico como creen con más estolidez que argumentos.
Mucho cuidado habrá de tener entonces el nuevo presidente de los Estados Unidos, si quiere llevar a buen término su gestión de cambio y sus rectificaciones a la estupidez anterior. Esa escoria racista abunda por allá tanto como por aquí para desgracia de la cultura y de la civilización humanas.
oospina@hoy.com.ec
Hora GMT: 25/Enero/2009 - 05:08

25/Enero/2009 a las 09:52
Dice una adagio: "de lo que abunda el corazòn habla la boca".
Este señor (porque yo sì le digo señor) destila odio y venganza en cada uno de sus editoriales, derrama veneno por doquier, trasunta resentimiento y frustraciòn.
No he leìdo en los ùltimos tiempos un solo comentario en el que se exprese con benevolencia y magnanimidad.
A las pruebas me remito, estos son las palabras proferidas en este comentario:
estùpido, miserable, ignorantes, pusilànimes, estultos, escoria, desgracia, irresponsable.
Por què el diario no ejerce una censura sobre este señor?
Què aura tiene el mencionado señor para que le permitan expresarse asì?
25/Enero/2009 a las 13:40
"Desde el 11 de septiembre de 2001, el mundo se vio sometido y chantajeado por una política criminal e irresponsable que quiso imponer el miedo para desarrollar con impunidad su nefasto proyecto de miras cortas y consecuencias trágicamente largas" Claro que esto se debería referir al terrorismo extremista que ha matado a miles de personas inocentes en todo el mundo en atentados como el de Madrid, Londres, Mumbai, Bali, etc. Pero como entre los pretendidos intelectuales está de moda las "miras cortas", ni se le ocurre pensarlo.