Por Fernando Moncayo Castillo
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Ha causado siempre gran impacto en mí el leer diez p ensamientos atribuidos a quien fuera el décimosexto presidente de los Estados Unidos de América, Abraham Lincoln.
De no haber sido escritos por tan importante personaje de la historia mundial, me permito atribuirlos a todas las personas que al leerlos nos sentimos identificados con ellos.
Independientemente de su pensamiento hacía el imperio del norte, le invito a usted, estimado lector, que medite ciertos criterios que se supone fueron mencionados 150 años atrás, en circunstancias en las que la esclavitud y la reconstrucción de un país (después de una Guerra Civil) eran temas que dominaban la palestra social, cultural y, por supuesto, política de una nación en vías de desarrollo.
Comienza el decálogo diciendo: "Usted no puede crear prosperidad desalentando la iniciativa propia".
Me hace pensar en la satanización al gremio empresarial y en la capacidad de generación de riqueza a través de iniciativas privadas, lo cual nos lleva a pensar que toda persona que tiene dinero en el Ecuador es un "pelucón", palabra rodeada de connotaciones negativas y hasta escandalizadoras en los últimos años.
El segundo, el tercer y el cuarto pensamientos hablan por sí solos: "Usted no puede fortalecer al débil debilitando al fuerte", "Usted no puede ayudar a los pequeños aplastando a los grandes" y "Usted no puede ayudar al pobre destruyendo al rico".
Parece que, dos siglos atrás, alguien tuvo la idea del "salario digno" ante lo cual le habrían contestado con el quinto pensamiento: "Usted no puede elevar al asalariado presionando a quien paga el salario".
Con respecto a la Pro forma Presupuestaria absolutamente desfinanciada que ahora pretende ser cubierta con la misma deuda inmoral y corrupta de la cual se habló meses atrás, hace 150 años nos daban un consejo muy sabio, pero básico, que generalmente es dado en primer nivel de Finanzas Personales y está expresado a través del sexto y octavo pensamientos: "Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana", "Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado".
El séptimo pensamiento prefiero tampoco comentarlo: "Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad admitiendo e incitando el odio de clases".
Sobre el noveno, tal parece que ya había alguien que pensaba en una "ley mordaza" 150 años atrás. "Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia (libertad)".
Y, para terminar los consejos dados por el pensador, el decálogo termina diciendo: "Usted debe contribuir en la misma forma que exige o espera que contribuyan los demás". Es invaluable lo que el estudio de la historia de otras naciones puede aportarnos. Qué útil sería para nuestro país que los actuales y futuros gobernantes estudien diversos criterios y pensamientos antes de dejarse llevar por la emociones o fanatismos del momento. Será la historia la que juzgue el decálogo que están escribiendo nuestros actuales gobernantes, claro, si es que hubiera uno...
Hora GMT: 13/Diciembre/2009 - 05:09
