Opinión de HOY
La Comisión de lo Económico aprobó el lunes el informe para el debate en el Pleno de la Asamblea del proyecto enviado el 25 de octubre por el Ejecutivo con el carácter de económico urgente para incrementar el bono de desarrollo humano de $35 a $50, que se financiarÃa en parte con la reducción de las utilidades de la banca. En el Pleno de la Asamblea se desarrolló ayer el primer debate de informe, que llegó sin mayores modificaciones en relación con el texto presidencial.
El origen del proyecto, su procesamiento en la Asamblea y la previsible transformación en ley muestran los rasgos de irresponsabilidad e improvisación en el manejo de los asuntos públicos.
La oferta de campaña del candidato Guillermo Lasso, que propuso aumentar el bono con el presupuesto que se destina a la publicidad estatal, tuvo como réplica del Gobierno el proyecto de incremento del subsidio, pero castigando a los banqueros en sus utilidades. Ni estudios, análisis ni evaluaciones previos de los resultados de la entrega del bono precedieron a la decisión, sino el apresuramiento y la improvisación.
El proyecto comprende la décima reforma tributaria del Gobierno. Una modificación de tanta importancia no responde tampoco a un planificado manejo económico ni fiscal, sino a la inspiración polÃtica coyuntural. Los daños que se causan a la confianza para las inversiones afectarán al sector financiero y otros grupos productivos. ¿Qué seguridad tienen estos de que el impulso de financiar otro proyecto al calor de ofertas polÃticas no derive en una reforma más para reducir otras eventuales utilidades? La coyuntura electoral determina que el debate resulte de mero trámite. A partir de la unanimidad en subir el subsidio, los grupos de oposición discrepan en la forma de financiamiento que proponen los del Gobierno; pero ni estos ni los otros escuchan y aquilatan los argumentos del adversario, en un absurdo diálogo de sordos.








09/Noviembre/2012 a las 08:37
Si de socializar las ganancias se tratara, el gobierno puede también dejar de socializar las pérdidas en la mala gestión. Por ejemplo de los medios incautados, las empresas de los IsaÃas, a los que ha tenido que inyectar dineros irrecuperables. O, del proyecto Yasuynà ITT, sin resultados, o los elefantes blancos construidos en Montecristi, o el Terminal aéreo de Santa Rosa, también el sobreprecio de millonarios contrato En este paÃs tradicionalmente se ha caÃdo encima a todos quienes han conseguido éxito en sus proyectos de inversión. Ya tienen una lista de exitosos para caerles, pero lo que no consideran es que su éxito se deba a una gestión acertada y a un afán diario de construirlo. Es fácil calentar un puesto en la Asamblea y de cuando en cuando salir con un exabrupto dañino. El empresario invierte, planifica, gerencia, gestiona, ofrece trabajo, paga impuestos y para gerenciar una empresa tienen que conocer y prepararse, que no es el caso de los polÃticos del paÃs.