El DÃa de Difuntos incrementa las ventas de productos de cera
Los productos que se hacen a base de la parafina en las fábricas de Cuenca son distribuidos a diferentes ciudades del paÃs como Guayaquil, Quito, Loja, Macas y Zamora
Freddy Barbecho revisa que las mechas de las velas no se peguen en la parafina, pues deben sobresalir, por lo menos, 2 centÃmetros del extremo superior de la vela. Hace ese proceso diariamente en la fábrica de velas Azuay.
Barbecho no teme quemarse las manos, pues antes ya habÃa revisado que la cera esté frÃa, porque el proceso de secado demora 30 minutos, luego de haber colocado la parafina en los moldes.
La fábrica, en la que actualmente trabajan 10 personas, está ubicada en la parroquia Turi, que es el balcón de Cuenca, pues es un mirador muy bien ubicado. Turi se caracteriza también por las varias fábricas de velas.
En la fábrica de velas Azuay se elaboran 5 000 velas. La tecnificación en ese proceso ha permitido mayor producción.
VÃctor Baculima, propietario de ese sitio, recuerda que, antes, la elaboración era de manera manual y se utilizaban moldes de lata para hacer las velas. Aún conserva esos instrumentos, pero dice que se utilizan actualmente máquinas que contienen hasta 500 moldes, lo que permite que el trabajo sea más rápido.
Baculima recuerda que aprendió el oficio de su abuelo, ElÃas Mora. Es la tercera generación de esa familia que trabaja en moldear la cera. Relata que cuando empezó su propio negocio, hace 13 años, utilizaba diariamente tres sacos de parafina para hacer 200 velas diarias. Actualmente, requiere de 20 toneladas de parafina cada mes para hacer sus productos. Tiene 10 máquinas. La parafina llega desde China y TurquÃa, y la adquiere a proveedores en Guayaquil.
"Cuenca es la tierra de las velas. De aquà salen para todo el paÃs", afirma Baculima al estar rodeado de cajas de diferentes marcas. El nombre de las velas cambia dependiendo del cliente.
Por ejemplo. las que envÃa a Milagro llevan el nombre Emperadora. Las llamadas San Antonio las vende en Vinces, y la marca Azuay la distribuye en la zona sur del paÃs.
El valor de la caja de 50 paquetes varÃa según el peso en gramos. Por ejemplo, la que tiene paquetes de 250 gramos cuesta $32,50. Las de 300 gramos cuestan $42,50.
El olor a parafina invade el barrio Virgen de la Nube. Desde hace 18 años, en ese sector funciona la fábrica Ecuador, de Rubén Mora, en la que también se hace "vela de alumbrado", como él la denomina, porque dice que se utiliza generalmente por las personas para alumbrar viviendas cuando falta la luz eléctrica.
Toda la producción envÃa a otras ciudades, pues dice que en Cuenca hay mucha competencia. Los productos que elabora los vende principalmente en Santo Domingo, Guayaquil y Loja.
Para Loja creó una marca propia denominada La Virgen, pues dice que eso atrae a los clientes. En esa ciudad las ventas se incrementan en el mes de agosto por las festividades de la Virgen de El Cisne. El mes de octubre es la temporada alta de ventas porque se acerca el DÃa de los Difuntos.
Mensualmente Mora vende 500 cajas. En temporada alta esa cantidad se duplica. (XPA)
Colores diferentes para cada dÃa
Las velas terminadas se venden por unidades en diferentes locales de Cuenca. Gerardo Prieto mantiene su local, Y'lumina, en la calle Padre Aguirre, en la parte posterior del edificio de la catedral La Inmaculada. Ahà vende velas de diferentes colores y modelos. Llaman la atención aquellas que son contienen imágenes religiosas como la Virgen de Guadalupe. Esas las vende a $13.
Otras que están de moda son las que están adornadas con la técnica del repujado en base a láminas de metal. De esa técnica se encarga Melisa Torres, quien cuenta que con ese acabado las velas adquiere un mejor aspecto.
Por época de Navidad. Los colores que más vende Prieto son las verdes y las rojas. Existen modelos de árboles que tienen mezclas de esos colores a $4,10.
Las que más se venden son las denominadas velas de los siete dÃas. El paquete vale $1 y contiene siete velas de diferentes colores. El vendedor dice que esas suelen ser prendidas cada dÃa de la semana para promover buenas energÃas a las personas. Por ejemplo la tomate se debe encender el viernes y estimula optimismo.
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