Por Fernando Moncayo Castillo
fmoncayo@hoy.com.ec
De padre afroamericano y madre tailandesa, ambos con ascendencia china, Eldrick Woods comenzó a jugar golf cuando apenas tenía dos años de edad. Saltó a la fama tras ganar tres Abiertos de los Estados Unidos Amateurs consecutivos, antes de cumplir 20 años de edad. Decidió hacerse profesional en 1996 y en tres meses ganó dos torneos profesionales. En 1997, sorprendió al mundo tras ganar el prestigioso Masters en el Augusta National Golf Club de manera sorpendente. Con solo 21 años de edad, se convirtió en la persona más joven en ganar un major, uno de los principales torneos de golf del mundo, con la mayor diferencia de golpes y el marcador más bajo. Había nacido una leyenda. Su padre, un veterano de la guerra de Vietnam decidió llamar "Tiger", o "Tigre" por su traducción al español, a su hijo en honor a un soldado vietnamita, al cual conocía por el mencionado nombre y quien había salvado su vida en dos ocasiones durante el combate.
Quién iba a imaginar que aquel niño genio con habilidades únicas para jugar golf se convertiría en uno de los deportistas mejor pagados de la historia, percibiendo ingresos anuales superiores a los $100 milones.
La historia del Tigre Woods no terminaría ahí. Contrajo matrimonio en 2004 con una de las mujeres más bellas y esculturales del mundo Elin Nordegren, modelo sueca de prendas intimas y trajes de baño, con quien procreó dos hijos: Sam, de dos años de edad, y Charlie, de 10 meses. Todo el cuento de hadas de un joven exitoso, millonario, esposa escultural, hijos sanos, contratos multimillonarios, viviendo en una mansión en La Florida, con autos de lujo y yate en la puerta se vino abajo. Tiger Woods, el deportista ejemplo y modelo para millones, ha sido denunciado por haber sido infiel a su esposa con más de 12 mujeres, que ahora claman por sus millones. Era evidente, el Tigre se había convertido en un animal, olvidándose de lo que significa ser un ser humano. Eldrick Woods ha aceptado las infidelidades. El caso del golfista Woods nos cuestiona sobre el verdadero significado de la felicidad y la integralidad del ser humano.
De qué sirven ahora los contratos, los trofeos, las portadas, los autógrafos, los millones si uno de los hombres más ricos del mundo es ahora uno de los más pobres: pobre de espíritu, pobre de ilusión, pobre de ejemplo y autoridad moral, pobre de ganas de seguir viviendo. Su retiro por tiempo indefinido de las canchas para tratar de salvar su matrimonio dice mucho de él. El haber aceptado su error como hombre, y no como Tigre, nos recuerda que detrás de cualquier armadura millonaria existe siempre un ser humano, de carne y hueso, que sufre y goza igual que todos los que nacimos de las entrañas de una madre humana. No existe proyecto, triunfo, logro, persona o cosa que valga la pena, si al conseguirla hemos puesto en riesgo a nuestra familia. No perdamos la perspectiva de la integridad del ser humano. Lastimosamente, la fama, el poder, el dinero o la carne son tentaciones cuyo gozo momentáneo pone en peligro todo lo alcanzado en una vida.
De regreso a lo básico e importante señor Woods, espero logre conquistar el mayor triunfo que un ser humano puede llegar a alcanzar: la familia.
Hora GMT: 20/Diciembre/2009 - 05:09
