Libros
Jorge Dávila Vázquez
Escritor
En la literatura ecuatoriana hay muy buenos prosistas, dotados de un admirable sentido de lo poético, profundos en su pensamiento y ricos en su expresión. De Leopoldo BenÃtez Vinueza a Bruno Sáenz y más allá, la lista es amplia.
Y en la generación de los autores de alrededor de 40 años, uno, ejemplarmente modesto, metido en su quehacer, en discreto silencio, nos sorprende por la calidad de su obra: César Chávez Aguilar, que acaba de publicar Herir la perfección (Antropófago Editores, Quito, 2012), seguramente el libro de prosas poéticas más bello de los últimos tiempos.
¿Pero qué es una prosa poética? La concibo como un trabajo estético sobre el lenguaje, poblado de imágenes y otros recursos tÃpicos de la poesÃa, pero sin sujeción a los lÃmites del verso. A veces puede tener un cierto nivel narrativo; pero no es esencial. Lo fundamental es su carácter lÃrico autónomo, su condición de valer por sà misma, como ocurre con los poemas. Chávez toma cuatro artistas del siglo XX, David Hamilton, con su ambigua sensualidad; el desgarrado y turbador Gottfried Helnwein; el sutil, y a momentos cruel, David Ho, y la aparentemente cotidiana, pero abismal en sus soledades, Celia Paul. En la contratapa se lee: "Este libro es un palimpsesto de sensibilidades". En realidad, Chávez sobrepone, de forma imaginativa y lÃrica, unas lecturas de universos pictóricos, "sin anclarse ni encasillarse en una imposible tarea de (traducción) entre lenguajes artÃsticos" (Ãdem). Tampoco quiere describirnos un cuadro en concreto, pero nos remite con acierto a lo medular de cada uno de los creadores. "Recuerdos I", por ejemplo, recrea a la perfección las atmósferas de Hamilton, en las que una muchacha se muestra suavemente inclinada a su amiga. Lo extraño, lo oscuro, a ratos el horror se percibe en "CaÃdas", que recrea a Helnwein; lo cotidiano y lo legendario se hermanan en "Sueños", la evocación de Ho; y la grisura del ambiente de "Espera" conviene bien a Celia Paul.
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