En los Estados Unidos, la prensa se alineó a favor de G. W. Bush en su absurda invasión a Iraq
Por Omar Ospina García
oospina@hoy.com.ec
Postulaba esta semana Felipe Burbano, en su columna del martes en este diario, la inutilidad de la existencia de medios públicos cuando existe una prensa privada que se encarga de informar. Argüía que en ambos casos el reto es igual: "rigurosidad, precisión, contrastación, confiabilidad". Y se preguntaba: "¿por qué puede hacerlo mejor un medio público que uno privado?", para terminar cuestionando la existencia, en este caso, de El Telégrafo, inquiriendo: "¿Cuál es la ventaja de tenerlo circulando?".
Creo que esa apreciación nace de un supuesto falso e ingenuo: que los medios de comunicación privados son perfectos. Aunque se reconozca que existen "periódicos privados muy malos, tendenciosos, manipulados, amarillistas", tal reconocimiento se limita a esos defectos que, por evidentes cuando se presentan, son reconocibles por cualquier lector más o menos avisado. Pero hay defectos y limitaciones más sutiles e igualmente perversas. Ejemplos de que la prensa privada puede incurrir en actos reñidos con la independencia, objetividad e imparcialidad son visibles entre nosotros y en Colombia, por mencionar dos ejemplos cercanos.
Aquí tenemos una prensa alineada contra el Gobierno casi en su totalidad, y eso no es labor del periodismo sino de la oposición política. Al contrario, en el vecino país la prensa, en su mayoría, es ciegamente favorable al Gobierno, aunque algunos medios y periodistas traten de tomar distancias de la campaña reeleccionista de Uribe. Campaña que no ha sido aquí objeto de crítica, como sí lo han sido otras reelecciones menos gratas a nuestro periodismo.
En los Estados Unidos, en donde existe la mejor prensa del mundo, según la opinión general, la prensa se alineó a favor de G. W. Bush en su absurda invasión a Iraq, y en la política de terror que ese Gobierno le impuso al planeta después del 11 de septiembre. En ambos casos ese periodismo, ejemplar por muchos motivos, fue manipulado por el Gobierno y desinformó a la nación y al mundo sobre los verdaderos motivos de esa guerra y sobre los excesos de esa política de terror. Para no recordar el macartismo y la cacería de brujas de esos años tenebrosos.
Los medios privados enfrentan presiones económicas, ideológicas, políticas, sociales y familiares difícilmente soslayables que mediatizan la información. Y los medios públicos enfrentan presiones del Gobierno de turno. Pero si ante aquella situación los medios privados disponen de estatutos éticos, y el periodista tiene a su alcance una deontología que le sirve de escudo si ejerce la profesión con ética y responsabilidad, de igual manera los medios públicos y sus periodistas tienen iguales defensas contra cualquier abuso del poder.
Coletilla: la preocupación de que la prensa pública tiene un costo que sale de las arcas del Estado me parece bastante mercantilista. Un medio público no es ni puede ser una empresa comercial. Su labor es informar, no hacer negocios que son, justamente, causa y razón de que se ejerzan presiones económicas sobre un medio o se mediatice la información. No todo tiene que ser negocio en la vida aunque la cultura capitalista así lo quiera imponer. Informar es un deber del Estado y un derecho ciudadano. Y esa información no debe estar desfigurada por las presiones políticas de un Gobierno ni por las deformaciones que imponen los negocios y el afán de lucro que los caracteriza.
Hora GMT: 28/Febrero/2010 - 05:08

28/Febrero/2010 a las 07:04
La prensa debe ser libre e independiente. AUNQUE RESULTE UNA UTOPIA SEPARAR AL SER POLITICO DEL SER PERIODISTA.
Pero si es posible informar con objetividad Y VERACIDAD, lo que resultaria en nuestro pais, informar sin presiones de ninguna clase.
28/Febrero/2010 a las 11:30
Sr. Ospina hasta ahora tenemos libertad en Ecuador de leer el diario que cada uno quiere, ver la TV el canal que cada uno quiere y ecuchar la radio que cada quien quiere, me imagino que los periodistas del Ecuador tambien eligen en que medio trabajar, por lo tanto no significa como ud dice que la prensa privada toda este alineada contra el regimen de correa, ejs, ud mas que estar a favor de correa lo que demuestra que es un lamezuelas de su amo y de tanto lamer va ha terminar mordiendo los pies de sus amo, se parece más a la HIENA que se alimenta de carroña que cuando muestra los dientes uno na sabe si se esta riendo o va a morder.
Celetiila: ahora su camarada correa va ha necesitar para su nuevo diaro el compañerito directores, articulistas, cambiese y no trabaje mas con diarios privados y podra complacer a su amo todos los dias, lo que si le aseguro que el compañerito igual que el Telegrafo ni regalado a los chupamedias correistas lo leen.
28/Febrero/2010 a las 12:56
Señor Omar U ha puesto su dedo en la llaga. (sic; en el ordenador sería mejor?) Su reflexión es analítica, prudente y plenamente probada, con un hecho que escandalizo al Ecuador Profundo. (mala cita a B. Carrión)
Y es la verdad. Ud olvida -tal vez, por caridad cristiana o por colegaje-, mencionar que la Comisión de Angostura examinó el tema de cómo la prensa nacional se alegró cuando Colombia invadió el territorio nacional, en Angostura. Es decir esa fué una actitud patriótica?
Recordaba esa prensa y esos "periodístas" a la patria que los parió?
Cómo calificar a dicha prensa y a esos periodístas "independientes"? Solo nos queda un adjetivo merecido: esa prensa y esos periodístas, fueron y son traidores a su patria.
No más no menos. Sin embargo, y como Correa, ejerce un poder dictatorial, y no existe libertad de expresión, esos graves delitos, no se han sancionado y viva la fiesta. Aquí nada ha pasado. Lo que nos falta es una ley que los lleve donde merecieron estar, a la cárcel.
De solo este capítulo de infamia, todos debemos exigir de la Asamblea que acelere y apruebe la necesaria Ley de Comunicación, porque todos los derechos tienen un límite, cuando se traspasa ese límite, ya el derecho fue objeto de escarnio, y el abuso del derecho, debe tener una sanción, administrativa, y cuando ocurren estas situaciones como la comentada, penales.
Nadie puede estar por encima de la Constitución, de las Leyes, y menos en contra de la patria cuando por ejercer política de oposición brindar alegre apoyo a las acciones que ultrajan y traicionan a la patria, como la invasión externa que apoyaron, con tanta desverguenza.