Por Ernesto Albán Gómez
ealban@hoy.com.ec
Uno de los problemas recurrentes que sufrió la frágil democracia ecuatoriana durante casi tres décadas fue la llamada pugna de poderes. Es decir, un pernicioso y casi perpetuo enfrentamiento entre las funciones Legislativa y Ejecutiva. En esa penosa historia, se pueden encontrar episodios inverosímiles, como el no haberse podido poner de acuerdo para la designación de contralor durante todo un período presidencial; a más, por supuesto, de los costos de todo tipo que los Gobiernos debieron pagar para obtener la ansiada mayoría legislativa.
La situación era un fiel reflejo de la mediocridad y mezquindad de la dirigencia política del país especialmente enquistada en el Congreso, incapaz de dejar a un lado sus intereses particulares frente al bien público.
Hay quienes creyeron entonces, con la mejor buena fe, que era preferible abandonar el sistema presidencial y adoptar el parlamentario para obligar al Congreso a responsabilizarse con seriedad de la conducción del país. Me temo que este remedio habría sido peor que la enfermedad. Pero es evidente que la necesidad de superar este entrampamiento fue uno de los factores que llevó a la ciudadanía a apoyar mayoritaria y decididamente una propuesta de cambio que debía implementarse a través de una asamblea constituyente y de una nueva Constitución.
Lo cierto es que, hace dos años, la pugna de poderes desapareció. El congreso de los manteles, primero, la Asamblea de Montecristi, luego y, finalmente, el congresillo aceptaron con una impresionante complacencia, por utilizar un término suave, las más variadas propuestas del Ejecutivo. Desde sus proyectos de leyes y las consecuentes objeciones hasta el archivo ipso facto de cualquier iniciativa de fiscalización.
Hay en este punto una cuestión de fondo que debe ser aclarada. Es cierto que una estructura política de separación de poderes se fundamenta en la autonomía de los órganos del Estado, cada uno con sus atribuciones específicas, sus controles y contrapesos; pero también es indispensable una adecuada relación entre ellos, más todavía una intensa colaboración para alcanzar los objetivos nacionales.
La pugna de poderes fue nefasta, como lo fueron los mecanismos fraudulentos utilizados para superarla. Claro que en los sistemas presidenciales ocurre con frecuencia que los dos órganos del poder están controlados por partidos diferentes, pero en una democracia madura esta situación no deriva ni en pugna ni en compra de conciencias.
Ahora bien, la solución tampoco puede ser la que se ha plasmado en la Constitución de Montecristi ni, en su secuela, la nueva Ley Orgánica de la Función Legislativa. Un presidencialismo a ultranza, mucho más reforzado que aquel que tanto se criticó en las reformas constitucionales de 1998 y, simultáneamente, una función legislativa que ha sufrido una capitis diminutio. El panorama que se presenta para el futuro es francamente lamentable. Una Asamblea cuya mayoría ha quedado asegurada de alguna manera tendrá la misma actitud complaciente de la Constituyente y del congresillo. Y así vamos a estar los próximos cuatro años.
Hora GMT: 23/Agosto/2009 - 05:12

23/Agosto/2009 a las 12:59
Perdone y con todo el respeto, me estoy refiriendo a el ultimo parrafo de su escrito- asi vamos a estar por los proximos 4 anhos- Dios lo quiera!!! Todo lo que Ud. tan admirablemente escribe es la verdad, pero piensa Ud. por un momento que toda esa pugna por los poderes de antes, la supuesta corrupcion de los gobernantes de antes, etc es la causa por la cual Correa es ahora presidente? Con todo el respeto le digo que eso es lo que Correa quiere aparentar.El chantaje, culpar a los de "antes" por los problemas del pais y las falsas promesas es una herramienta muy efectiva de los comunistas,MIENTE, divide, purga y venceras. Correa tenia sus intenciones de hacer lo que esta haciendo de cualquier manera. Si el hubiera dejado saber ( aunque a mi jamas me engano porque los conozco)que instituiria los CDR's, que acapararia todos y cada uno de los poderes del Estado. Que romperia relaciones con Colombia por eliminar un campamento de las FARC en el pais. Que llamaria a las FARC beligerantes y no llamarlas por su nombre de, narcoguerrilleras, genocidas comunistas y terroristas. Que se buscaria problemas con la prensa y tratara de callarla. Que romperia el TLC con EUA. Que iria al Parlamento de Iran y dijera- No nos interesa tener relaciones con los EUA ni Europa- Que cerraria la Base de Manta. Que por su ideologia y temperamento violento y arrogancia se buscaria problemas y encararia querellas en las cortes internacionales. Que elogiara, apoyara e imitara a un gobierno despota, subyugador y dictatorial como el de Fidel Castro. Que se alineara con otro futuro dictador y alumno de Castro, como Chavez etc. etc. Ustedes lo hubieran elegido? ME PARECE A MI Y A MILLONES COMO YO, QUE POR MAS IMPERFECTA QUE SEA LA DEMOCRACIA ES PREFERIBLE A UN GOBIERNO COMUNISTA. CREO QUE ESTABAN MUCHO MEJOR ANTES QUE LO QUE ESTARAN POR LARGO TIEMPO CON ESTE NUEVO PRESIDENTE Y FUTURO DICTADOR.
23/Agosto/2009 a las 13:15
Es que no ha habido ningun cambio de fondo en el país, lo único que ha sido cambiado es el dueño SM Rafico I.
Se tenia que poner a gente no pensante en la conducción de la asamblea, congresillo y ahora en la asamblea legislativa, el corcho garantiza impunidad e incapacidad para dar trámite a las "iniciativas" que provengan del palacio.
En este negro panorama nos tenemos que debatir, ojalá por solo 4 años....el tiempo pasa pronto!!