Lucrecia Maldonado ha abordado el cuento, la poesía, la novela y el ensayo, su literatura es fresca, sin aspavientos ni las triquiñuelas de oficio, es vital donde la libertad de la creación se funde en el universo particular de una autora que habita y siente la vida a cada instante como si la esperanza y la alegría de sus personajes, a pesar de sus tragedias y dramas, fueran el destino esperado de la especie.
Escritora rigurosa que contrasta con su actitud desinhibida que enfrenta lo cotidiano con desparpajo entre un constante relente de felicidad. Sus libros nos hacen pensar sin duda pero nos hacen sentir, apelan a esos sentidos que normalmente el intelecto pretende ocultar. Así la intuyo, la deduzco, la infiero.
Su más reciente reto literario es el volumen Bip bip, ganador del primer premio del Concurso Internacional de Literatura Juvenil, Libresa, 2008.
Debo decir que el adjetivo al género me hace reticente a leer títulos bajo esa denominación tan "particular", y a la vez tan ambigua y general. Pecado aparte y sin redención, debo decir que Bip bip es un excelente conjunto de cuentos que tratan de personajes jóvenes entre la puericia y el final de la adolescencia escritos con sobriedad pero con inmensa soltura, sin caer en el prurito del estereotipo de lo "juvenil" ni el inevitable consejo o moraleja, con mucha moralina, a que nos han acostumbrado ciertos autores "juveniles".
Lucrecia se arriesga a dejar contar a sus personajes sus historias, sus modos de ver el mundo, de sentirlo, de cuestionarlo y enfrentarlo; su relación con los llamados adultos para dejar entrever al lector esa fatua solemnidad de quienes nos adjudicamos el saber y la razón de los años, cerrando nuestros sentidos, soberbios por incapacidad de no solo mirar atrás sino de aprehender el presente y proponerse el futuro como una aventura, un constante aprendizaje, sin perder de vista que vivir a pesar de todo es una oportunidad que todos los hombres y mujeres, de cualquier edad, tenemos que asumir porque somos posibilidad.
El cuento que da título a este artículo es, a mi modo de leer, el más logrado, consigue la autora reunir en pocas páginas esa sensación indescriptible e indeterminable, con precisión en el tiempo, del salto cronológico, biológico y mental de la adolescencia (algo niña) a esa otra ambigua estancia para entrar al mundo de los jóvenes y adultos.
Nostalgia y ternura, cierta tristeza macerada con algo de amargura me dejó la pérdida de mejillas de la Hillary Duff. Tantas cosas hemos perdido con el paso de los años, tantas alegrías y tristezas se han olvidado o nos han marcado, y son solo los sueños mágicos, instantáneos, que aparecen en la memoria dibujados en la sonrisa inconsciente o en la caída rauda de una lágrima alegre; un verso, una imagen, una canción, un olor, un sentimiento son los únicos duendes que logran devolvernos a esa suerte de estadio de gracia que es sentir la felicidad, sin explicaciones ni sobrios raseros inútiles que la midan.
Bip bip es latido constante, no artificial de máquina de hospital del cuento que da título al libro, sino de una realidad tan natural y expectante solo posible en la ficción de Lucrecia. He vuelto a recordar, me he visto en el espejo, me he reconocido caminando, he visto en los otros sus características, "De cuando Hillary Duff tenía mejillas" y de lo demás que todos hemos perdido.
La autora y sus textos
Lucrecia Maldonado (Quito 1962). Entre sus obras se encuentran No es el amor quien muere, Mi sombra te ha de hacer falta, Todos los armarios, Como el silencio, entre otras.
La escritora ganó el Concurso Internacional de Literatura Juvenil Libresa 2008 con su libro Bip-bip.
La exitosa convocatoria que tuvo el concurso registró la participación de 121 autores provenientes de 19 países de lengua castellana.
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