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De augurios y esfuerzos

Publicado el 04/Enero/2009 | 00:08

Por Omar Ospina García


Nuestro periodismo liviano, que confunde cultura con farándula y reniega de los esfuerzos que se hacen en favor de la cultura ya sea desde el Estado o desde la iniciativa privada porque "no son perfectos", acude cada fin de año a recetar los agüeros de siempre para que la suerte nos sea benigna en el nuevo año. Y también como cada año, para este que viene y avizoro mejor a pesar de los agoreros de costumbre, desistí en la noche del 31 de diciembre de ponerme el calzoncillo amarillo, de dar una vuelta a la manzana con la maleta en la mano, de engullir sin atragantarme y sin retrasarme de las doce campanadas (¿alguien lo logra?; debe de ser por eso que les va pésimo: empiezan fracasando) las doce uvas de la felicidad; de guardar lentejas en el bolsillo y de sentarme en un fajo de billetes. Accedí, eso sí, a abrazar a los que tuve al alcance en el Seseribó a medianoche. Sobre todo a las…

De manera que durante 2009 tendré que seguir haciendo los esfuerzos que sean necesarios para hacer lo que quiero hacer, para echar a caminar algunos proyectos nuevos y para lograr que se mantengan vigentes los que ya están en marcha. Mejor dicho: seguiré sin creer en milagros ni en milagreros y con la confianza racional, no con la fe irracional, en lo único que puede sacarnos adelante: uno mismo, el esfuerzo propio continuado y persistente. El resto es esoterismo barato e irresponsabilidad con la vida propia, cuyo destino está más allá, mucho más, de supersticiones y creencias vacuas. Lo real es que nacemos y morimos cualquier día y que, en el medio o sea durante el vivir, hay que luchar por lo que creemos y esforzarnos todos los días para lograrlo. Sin abusar del trabajo, claro, que tampoco vinimos solo a sudar: también a gozar. En ese orden de cosas y sin caer en predicciones sin sustento, tenemos derecho, creo, a aspirar y a exigir de los dirigentes del mundo, sobre todo ahora cuando no tendremos que sufrir más al idiota de Texas en la cumbre del Gobierno mundial, para que hagan algo en beneficio de la humanidad entera y no solo de quienes acumulan la riqueza global, que son los mismos que nos han conducido, por su avaricia sin límites, al callejón en el que iniciamos 2009. Y que no es, por fortuna, un callejón sin salida sino uno con múltiples posibilidades: los caminos de la cordura, de la honradez, del esfuerzo y de la justicia. Es el callejón que, oscuro y todo, puede llevarnos al futuro si empezamos a recorrerlo con un panorama de equilibrio y de equidad al frente.

Hagamos algo para que al final del túnel no veamos un "horizonte de perros" sino un lugar en el que, para empezar, las dos fuerzas que construyen en realidad el futuro: trabajo y capital, sean reconocidas al fin como lo que son: fuerzas equilibradas puesto que la una sin la otra no puede existir, y no a la una, el capital, como el amo avaricioso del otro. Que el trabajo sea el socio igualitario de la empresa mundial, y no solamente el gasto que hay que reducir para que la rentabilidad aumente. Y así empezaremos a terminar con la miseria…

oospina@hoy.com.ec

Hora GMT: 04/Enero/2009 - 05:08

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Comentarios

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  1. 1 Marco Borja desde - Quito

    Lo felicito por su comentario Sr. Ospina. Tenemos que sacar a nuestra familia, a nuestro país y a nuestro mundo adelante, con mucho esfuerzo, trabajo e ingenio, no esperando dádivas, ni falsas promesas como suelen hacer los políticos.

  2. 1 Oswaldo Mesias desde - Quto

    Un pequeño dato, por si se lo ha olvidado: el día 20 de enero el presidente electo Obama jurará el cargo de Presidente de los Estados Unidos de América, no del mundo. Como parte de ese cargo, adquiere obligaciones con sus aliados de la OTAN, y con los países con quienes ha firmado ciertos tratados comerciales, militares, etc.. El resto, como "la cumbre del Gobierno mundial" no es más que fantasía. Lo máximo que podemos hacer es negociar, dando y recibiendo, como adultos. Es absurdo, casi infantil, por ejemplo, terminar con el contrato de la base de Manta y luego ir a pedir favores y excenciones como la ATPDEA. Por supuesto que para poder negociar en mejor posición tenemos que tener un país sólido, fuerte, con desarrollo real, no con palabrería vacía de "lo social", que no es más que distribuir pobreza en forma de bonos. Como nos dijo el Canciller del Brasil (si mal no recuerdo) en ocasión del Tratado de Río, "primero construyan un país". Así podremos negociar con el poder mundial (que no, gobierno mundial). En resumen no esperemos favores de Obama, ni de nadie. Empecemos por tener un gobierno de adultos donde se midan las consecuencias de las acciones, que ya nos está haciendo falta.

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