Los caballeros medievales del siglo XV eran eficaces en el manejo de la espada y del escudo, es decir en ataque y defensa.
Así es este Damián Manso de Copa Libertadores, como un caballero fiel a la fabulosa aventura de Liga de Quito en el batallar del campo de juego, pese a que anoche no despertó por completo a ese guerrero que lo caracterizó a lo largo del certamen continental.
Sin embargo, su protagonismo no fue nulo en el cotejo ante América. Intervino en la repartición del balón y supo desmarcarse con amplitud de espacio.
Su dinamismo fue opacado por el mismo Manso que brilló hace dos semanas en el partido en el que Liga eliminó al San Lorenzo argentino por los cuartos final, en "Casa Blanca".
El argentino tuvo la destreza de buscar espacios, para sacar su espada de ataque, pero al mismo tiempo listo para alzar su escudo y apoyar a la zaga.
El juego de Manso se mostró por todo el campo de Ponciano, especialmente en los primeros minutos.
A los 16" quiso imprimir velocidad a la banda derecha, pero la falta de Carlos Sánchez anuló su oportunidad. Dos minutos después, Franklin Salas quiso formar una pequeña sociedad con él, pero el "Mago" no recibió respuesta.
El "Piojo" Manso descubrió mejores superficies con Joffre Guerrón, quien no comprendió el juego colectivo que el rosarino quiso armarle, lo cual le provocó desazón que denotó con gesto de reclamo.
A los 20" le hicieron una falta a Salas. El "Piojo" se paró frente al balón para el tiro libre. Se limpió el sudor, exigió espacio de la barrera. Finalmente centró mal. Seguidamente, el volante alzó la mano en señal de disculpa con sus compañeros, muestra de su gentileza con soldados del mismo bando, cual caballero medieval que reconoce sus equivocaciones.
A 7" de finalizar el primer tiempo, el americanista Óscar Gómez atrancó a Manso con una falta y para rematarlo le insultó cuando este estaba en el suelo, lo cual provocó a un iracundo Damián, en su instante de mayor bronca en batalla.
Manso se levantó del piso y persiguió a un huido Gómez. La acción mereció la intervención del árbitro Pablo Pozo.
En el segundo tiempo, Manso bajó las revoluciones. Pero eso no implicó que ausente su corazón para crear. Lo que sucedió fue que su estado físico se desgastó y tuvo embates del juego brusco del rival.
A los 70", la neblina se presentó en el estadio sin estar invitada. Cuando aquella presencia blanca aterrizó por completo en la cancha fue el anuncio de que la batalla de Manso iba a culminar. Fue reemplazado por William Araujo (83"), pero igual, el "gaucho" se llevó los aplausos de los hinchas, que no olvidan que es un caballero de escudo y espada, artífice de la clasificación a la final de Copa. (ROB)
El tercer DT estuvo a favor de la Liga
Bauza permaneció en la zona técnica y Luna junto a suplentes
Edgardo Bauza, estratega de Liga, y Juan Antonio Luna, del América, mostraron dos formas diferentes de dirigir a sus equipos.
El primero prefirió estar todo el tiempo en la zona técnica dando indicaciones a sus jugadores y el segundo optó por sentarse en la banca con los suplentes la mayor parte del tiempo.
Pero en las gradas se encontraba un tercero y, a leguas, se notaba que era de los "albos", porque cuando los blancos avanzaban aplaudía con euforia, se ponía de pie y luego cantaba. En cambio, en el momento en que los amarillos ingresaban con peligro al área de Liga o robaban un balón gesticulaba con iras, se tomaba la cabeza, encendía un cigarrillo o simplemente veía con gran preocupación la jugada.
Se trataba de los 45 mil hinchas que fueron al estadio no solo a cantar o alentar a su equipo, sino a dar indicaciones para verlos ganar. Al final, salieron contentos. Pensaron que hicieron lo mejor, a pesar de que los jugadores, probablemente, nunca vieron o escucharon sus recomendaciones
Hora GMT: 04/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
