La capital del Azuay se paralizó ayer para observar en vivo y en directo la competencia de los 20 kilómetros marcha en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 en donde Jefferson Pérez consiguió la medalla de plata al cronometrar un tiempo de 1h19m15s
Claudio Villanueva, también conocido como "Calavera" fue la segunda estrella en Cuenca, luego del mérito alcanzado por Jefferson Pérez.
El Coliseo que lleva el nombre del único ecuatoriano que ha conseguido dos medallas olímpicas, vibró la tarde y noche de ayer, puesto que la multitud no paró de alentarlo antes y después de la competencia.
Los cerca de 3 500 asistentes, presentes dentro y fuera del escenario, eran animados frecuentemente por Villanueva , joven marchista cuencano y uno de los más grandes admiradores de Pérez.
"Si se puede, sí se puede", exclamaba, mientras levantaba en sus manos una bandera "tricolor".
Al lugar llegaron también Jéssica Chocho y Juana Loja, hermana y abuela de Andrés Chocho, de quienes las lágrimas se apoderaron cuando el marchista sufrió una lesión en su pierna izquierda, sufrida luego de pisar una botella de agua, que algún marchista arrojó en la pista.
No había lugar para la calma en el coliseo de Cuenca y una de las personas que demostró al máximo su nerviosismo fue María Lucero, madre de Johana Ordóñez, marchista cuencana que la próxima semana competirá en la prueba de 20 kilómetros marcha pero en la rama femenina.
Desde Inglaterra llegó Joel Legate, periodista independiente que prepara un documental sobre la marcha en Cuenca, quien se sumó a la emoción del triunfo ecuatoriano, a pesar de que no hablaba español, explicó que esta disciplina en países del primer mundo no tiene mucha promoción, por lo que la presencia de Pérez en esta competencia era el ejemplo para impulsarlo.
"Es un placer mirar en competencia a tan gran deportista. Jefferson sabe lo que hace, la estrategia fue dejar que otros se desgasten para luego despuntar", fueron las palabras de Juan Chocho, entrenador de la escuela de marcha, cuando el atleta completó el kilómetro 18 de recorrido, y se apoderó de los primeros lugares.
Antes de que se inicie la caminata, el público presente se entretuvo con un concierto en el que participaron Azúcar, Amor Brujo y Caramelo Caliente.
Un castillo de juegos artificiales, donado por el Municipio de Cuenca, fue quemado en honor de la medalla de Pérez.
Los carros se detuvieron en las calles de la capital azuaya para ver en competencia a su hijo más ilustre, quien hace 12 años logró la primera medalla de Ecuador en unos Juegos Olímpicos.
Los metros finales fueron emotivos y de suspenso, el coliseo se paralizó para ver el desenlace la competencia y al final todos los presentes explotaron en júbilo con la consecución de una nueva medalla olímpica para el Ecuador y la segunda en su carrera deportiva.
Manuel Ortiz: "Es el adiós de un hijo"
Con una voz que amenazaba con quebrarse, el asistente técnico de Jefferson Pérez y el que fue su primer entrenador, Manuel Ortiz, dijo: "Es el adiós de un grande, de un amigo y de un hijo. Gracias a Dios por permitirme ser su primer y último entrenador. Estoy orgulloso de él".
Mientras esperaba que Jefferson saliera de la prueba de dopaje, Ortiz señaló vía telefónica a este diario desde Beijing, que el marchista ecuatoriano sufrió un pequeño desmayo después de cruzar la línea de meta, producto del cansancio y la deshidratación que sufrió durante la competencia y fue llevado a la enfermería, pero se recupero de inmediato.
"Todo salió como teníamos planificado desde un principio y sabíamos lo que había que hacer para ganar una medalla, porque todos eran favoritos". (XPA)
"Disfrutaremos de nuestro hermano"
Durante una rueda de prensa, ofrecida ayer en el salón de actos de la Federación Deportiva del Azuay, la familia de Jefferson Pérez habló del sentimiento y la emoción que les produjo la nueva medalla que logró el "andarín" cuencano ayer en los Juegos Olímpicos.
Patricia, la hermana, admitió que ahora podrán disfrutar más del hermano y del amigo, puesto que Jefferson dejará las competencias. Desde Estados Unidos, el hermano Fausto siguió la competencia por Internet, junto a su hijo Andrew, de 11 años de edad. (XPA)
Especial Beijing 2008
Hora GMT: 16/Agosto/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
