Análisis de Diario HOY
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La indolencia de ciertos funcionarios públicos ante realidades sociales que están obligados a combatir está llegando a límites intolerables. Hace dos días, un funcionario del Municipio de Machala decidió que una de las maneras de mantener la imagen pulcra de la ciudad era limpiando las calles de los mendigos que les daban mal aspecto. Con ese propósito, un indigente fue trasladado desde las calles céntricas y abandonado en las afueras de Machala, justo en el sector que sirve de botadero de la basura de toda la ciudad, cometiéndose un acto de una insensibilidad sin precedentes que debería ser castigado de una forma ejemplar.
Lo peor es la defensa que tiene este funcionario por parte de sus superiores, los que intentan atenuar la gravedad del hecho. Provoca gran indignación saber que el responsable ha sido "reprendido" por su acción y que se pretende concluir el asunto con este tibio llamado de atención. La máxima autoridad del Municipio, el alcalde Carlos Falquez, asume una posición contemplativa ante malos funcionarios de su Cabildo que, probado está, no tienen las condiciones mínimas para ejercer una función pública, en la que se requiere básicas dosis de solidaridad y de respeto por cualquier ser humano.
Hasta se ha intentado justificar el despropósito diciendo que este hombre de avanzada edad es peruano. Ninguna de estas explicaciones viene al caso. Lo que se debe hacer, de inmediato, es aplicar la sanción más drástica contra este mal servidor que cree un precedente para evitar acciones similares en el futuro.
Además, que valga esta oportunidad para enfocar el interés del Estado en un grupo que todavía no es atendido, como es el de los indigentes. Primero, deben sincerarse las cifras para conocer cuántos ecuatorianos padecen estas condiciones de extrema pobreza y abandono, que los obligan a convertir las calles en sus hogares y a depender de limosnas para poder comer. No basta con solo presentar cifras y balances que, con mucho optimismo, revelan que hay menos pobreza cuando este tipo de acontecimientos nos devuelve a la realidad, con una crueldad que golpea a la sociedad entera.
Una de las cosas buenas de este Gobierno ha sido enfocar su atención en grupos vulnerables olvidados. Incluir a los indigentes en esta labor social es urgente, y de eso debe encargarse el Ministerio de Inclusión Social. No esperemos acciones repudiables como la ocurrida en Machala para refrescar la triste realidad que padecen muchos ecuatorianos. Y no fomentemos, con la impunidad, que existan funcionarios públicos que crean que la mejor manera de promocionar sus éxitos y el buen vivir es escondiendo la pobreza que todavía se siente en un gran sector de la población.
Hora GMT: 10/Septiembre/2010 - 05:30

10/Septiembre/2010 a las 06:04
¿Será que Elsie Monje o algún otro representante de los derechos humanos se hacen presentes para iniciar una querella al autor intelectual y a los encubridores y colaboradores de este vejamen y atentado a los derechos humanos? Sospecho que no, pues el caso no tiene tintes de relevancia política que pueda apuntalar a esa imagen que asocia a los derechos humanos con la izquierda y el socialismo.
10/Septiembre/2010 a las 09:42
Derechos Humanos??? Elsie Monje??? no pues, ellos solo salen a defender a las FARC, a los camaradas de izquierda y a sus protegidos revolucionarios. El resto "a la buena de dios".
10/Septiembre/2010 a las 11:12
Totalmente de acuerdo esta crueldad debe ser sancionada, sin importar que la persona que hizo esto pertenezca a cualquier partido o agrupacion politica.
10/Septiembre/2010 a las 14:07
Este tipo de situaciones da rabia, por más que el mendigo haya sido peruano, es un ser humano, quien merece respeto y atención, acaso no han leído estos funcionarios la Declaración de los Derechos Humanos. En segundo lugar, es positivo intentar mejorar la imagen de una ciudad, pero eso no se consigue maquillando la realidad del lugar, pintando una mundo ficticio que a la postre se caerá como un naipe de cartas.
10/Septiembre/2010 a las 22:00
"Una de las cosas buenas de este Gobierno ha sido enfocar su atención en grupos vulnerables olvidados. Incluir a los indigentes en esta labor social es urgente, y de eso debe encargarse el Ministerio de Inclusión Social" Muy bien dicho señores del HOY.
Niños, ancianos, enfermos, indigentes y discapacitados, deben ser la prioridad numero uno para el estado y la sociedad.
Concretamente este grupo de personas, de seres humanos, deben de ser tratados no como una lacra de la sociedad, sino que deben de servir como termometro de como estamos haciendo las cosas.
Este funcionario debe de ser castigado ejemplarmente, tambien sus superiores que defienden lo indefendible.