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Crónicas Ecuador Profundo II

Publicado el 29/Junio/2009 | 10:19

Por: Manuel Ruano

Para El Punto de Encuentro del Migrante


…se nos cruzaron las miradas en un par de ocasiones, la fiesta estaba por terminar, la orquesta daba las gracias, los meseros se apresuraban a servir las últimas copas, casi estaba en el umbral de la puerta y ella se había esfumado, al seguir caminando se me cruzó por última vez como una desconocida, inmediatamente después de haber escrito el número de teléfono que comenzaba por el dos, y quedar tonto con sus ojos ariscos, su pelo rizo largo, y después que me volviera a remojar la visible manzana de Adán que llevaba a mis veinte primaveras…
…oye! levanta! ya casi estamos en Quito… escuché esa frase con el viento frío que entraba por la ventanilla de la furgoneta, te quedaste dormido un buen rato pana; me dijo Robertito el que manejaba de regreso, las lagañas amarraban los párpados, me las arranqué con las yemas de los índices y quise cerrar los ojos para que no se me escapara el sueño que estaba fresquito como la mañana que nacía, pero no se pudo, un tabaquito para prevenir la torcedura y el mal aire y comenzaba un largo día.
Tenía un contacto en la Asamblea, allá donde era el antiguo Congreso, el plan era llegar a conversar con alguno de los representantes del pueblo, el tráfico en la avenida América, cerca de la Y era terrible, había una protesta con carteles, eran los del canal de televisión y en vez de pañuelos que tapan media cara llevaban bufandas de cachemira en el cuello, en vez de ponchos o chales, chompas de cuero y sacos de lino, en vez de zapatos de caucho como los bolicheros, llevaban tacones y charol, era algo impresionante, algo que no había visto: una manifestación pelucona! Pensé que seguía dormido o la nicotina me daba alucinaciones, pero no, era eso mismo, una protesta de alto nivel, sofisticada, civilizada, de clase, me volvieron los recuerdos de las bullas de mi tiempo, con gases lacrimógenos y objetos voladores no identificados, o sea piedras y palos, pero tampoco, no se parecían ni pío las fragancias de Ralph Lauren y de Calvin Klein a los aromáticos gases policiales que están dedicados a Juan Pueblo y Paula C.
De modo que por fuerza y tráfico mayor desayunamos en el restaurante de la esquina del canal, y comenzaron a circular la farándula manifestante, hubo la oportunidad de escuchar algunos argumentos, justos en su puntos y a su manera de ver las cosas, pero contradecían lo que había escuchado en los pueblos que pase de ida y vuelta, contradecían las conversaciones del medio tiempo del partido Ecuador –Argentina del día miércoles cuando aun no se sabía si la Tri mantenía el rumbo a Sudáfrica.
Ya no tuvo sentido llegar hasta la Asamblea, además me demore tanto que se me hizo tarde para llegar a tiempo a interceptar en el café de las 11 al ilustre funcionario, mi cómplice tampoco me había contactado con noticias de la Dama de la Gymnopedie, así que por la hora que era, lo más efectivo era ir a la casita de la niña Gaby.
Toqué la puerta blanca de metal, se abrió con una enorme sonrisa, la abuelita de Gaby abría los brazos con cariño, se acordó de mi, enseguida me llevó a ver a Gaby, y allí estaba ese angelito de Dios, solo le faltan las alitas, porque tiene unos lindos churitos y unos cachetitos rosados, la niña ha crecido, cada día está más linda, cada día menos gente se acuerda de ella, ya se han acostumbrado a olvidarse, pero la historia que me contó su abuelita era para reflexionar y muy en serio.
Hace un tiempo atrás, cuando la necesidad apretaba a este hogar como casi todos los días, decidida y siempre valiente, la abuelita salió a buscar ayuda hasta el palacio de la plaza de la Independencia, la fuerza que llevaba la dejó pasar hasta el despacho del Sr. Presidente, entró el mandatario, escuchó a la abuela, el le dio una carta con su firma y sello para que toque puertas, las abra y se le facilite la vida, así llegó hasta ese canal Amazónico, allí la recibieron y unieron fuerzas, semanas o creo fueron meses después, se mudaban a la casita nueva, las oraciones de muchos hicieron el milagro, o fueron este par de protagonistas de la novela de moda? el Presi y el canal unieron fuerzas sin saber o a sabiendas y construyeron una casita para Gaby, que noble gesto o que sentido de compasión o que sentido de responsabilidad, pero una de esas cosas es, cosas buenas cuando se quiere. ¿Es o no para reflexionar? Y mírenlos ahora, sacándose los trapos sucios al sol, para hacernos dar cuenta que la puerca política, los intereses mezquinos y las vanidades son las que destruyen. Por eso me digo: ¿de que libertad de expresión me hablan? ¿Si somos libres para decir que nos persiguen o para decir que nos callan, o para perseguir y hacer callar, porque no somos libres para callarnos la boca cuando tenemos que cerrarla? ¿O para dejar de perseguir cuando no hace falta? En fin quizá solo yo me entiendo, pero no me da vergüenza decirlo. Ahora yo invito a ustedes a hacer lo que yo hice, cuando al pasar de vuelta, casualmente paramos por unas bebidas en el barrio La Florida, frente al aeropuerto Mariscal Sucre, o le cambiaron también el nombre? y sorpresa familiar la de encontrar a ciudadanos cubanos radicados en ese barrio, así como en mi querido Miami, muchos de ellos ya convertidos a ciudadanos ecuatorianos, todos huyendo del comunismo de la isla, ponderaron la bondad del Ecuador, admiran su belleza y se lo dicen gritando a uno: esto no es como Cuba, esto es un paraíso chico! Acá tu puede hablal y decil lo que te da la gana chico, pero hay gente que se le va la mano y la lengua, algunos no pueden cerral la boca y lo cag… todo chico! Esas palabras llenas de vagazo y melaza también contradecían a la manifestación pelucona, y como es la cosa entonces chico?
La niña Gaby se quedó en su casita, su abuela, su madre y sus hermanos, ¿será esto la revolución ciudadana? ¿Y la huelga pelucona será parte del cambio? ¿He llegado hasta lo más profundo de mi país?
Robertito ya se había ido a la casa y el taxista de la unidad 46 me invitó un cigarrillo, me vio con cara de preocupado creo, y me hizo dar cuenta que tenía algo de razón de lo que les acabo de contar, lo demás me dijo que no lo entendía porque faltaba que pase el tiempo para comprobarlo, ojaló no se equivoque me dijo, yo le respondí: si me equivoco la cosa seguirá como era antes, y si no esperemos unos años, si después de toda esta revolución solo quedan dos partidos y la deuda no aumenta, estaremos en el nuevo Ecuador mi amigo.
Me sonó el celular prestado, el timbre era de un mensaje de texto, se me acababa el saldo, estiré la mano con un billete de a diez, el del overol me dio una tarjeta, recargué de minutos, dos dólares de la carrera del taxi y contacté a mi cómplice.
¿Aló? Cómo estás? ¿Será que me tienes alguna noticia? ¿Cuándo mismo es que la podré encontrar? Y dime donde… Recuerda que te traje unos caramelitos y unos chicles, como quiera me pasare por ahí para entregártelos si? entonces nos vemos mañana, no se que voy a decir cuando la vea, esta bien, mañana nos vemos entonces, chao… chao, colgó y me quede pálido esta vez, todo estaba confirmado, mañana la iba a encontrar, veinte años con sus días y sus noches, como dice Gabo en la ultima página de ese libro.
No quedó mas que buscar a los amigos de antaño y tomarse unas cervezas para templar los nervios, que iba a hablar de política ni nada, solo esperaba el día siguiente para tratar de llegar a lo más profundo del camino, música de siempre y las largas horas de siempre… mañana es el día...continuará…

Manny Ruano
Miami, Florida
mruano@hoy.com.ec

Hora GMT: 29/Junio/2009 - 15:19



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Comentarios

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  1. 1 Patricia Bastidas desde - San Gabriel

    Insisto en que todo esto viene de alguien muy inteligente y sobre todo que siente muy dentro de él el dolor, el sufrimiento de quien menos tiene, felicito y aplaudo ese sentimiento, pero más que sentimiento podría decir que es un garn valor que tiene, felicitaciones para ese gran ser humano, Nuevamente me quedo con la curiosidad.

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