Crónicas Ecuador Profundo I

Publicado el 22/Junio/2009 | 14:41

Por: Manuel Ruano

Para El Punto de Encuentro del Migrante

Eran las 17 horas  del viernes 5, hacían 20 años que no veía frente a frente a la Dama de la Gymnopedie, dos años que no veía con mis ojos la revolución ciudadana y una semana que no sabía lo que era comer caliente, un aguacero infernal mojaba el tiempo de retraso del vuelo 517 del  MIA International al Mariscal Sucre si es que aun se llama así, como decía alguna vez Jeff  “es que están cambiando todo” , ay Jeff no se si sabrá que los que lo aplaudieron cuando dijo eso, le cambiaron a Simón Bol+ivar y lo borraron de las páginas a el mismo por ser de Cuenca y no del manso Guayas.
Me merecía unas vacaciones, y mi destino: Ecuador y esta vez me proponía llegar hasta lo más profundo.
Cuando dijeron abordar por los altoparlantes, solo faltaban 4 horas para llegar donde vive la niña Gaby, el presidente Correa, la dama de la Gymnopedie y Teleamazonas... Teleamazonas? Pero el Amazonas no está más en el mapa, oh ya entiendo la partida de ajedrez, los pelucones sacaron a Bolívar de la historia y el Gobierno quiere sacar al Amazonas del aire, justo? Es un juego? Ok, prosigo.
A 35.000 pies de altura, 850Km por hora, casi las 19 horas, a través de las pequeñas ventanas y por encima de las alas del Boeing, descubría que habían dos horizontes, uno a la derecha y otro a la izquierda, el de occidente aún arrancaba unos rayos de luz al astro rey, ponía a las nubes como cubrecama, al espacio como almohada, el horizonte de oriente se hacia mas negro azulado, pintaba estrellas de luces, traía la noche del comienzo del fin de semana.
Gymnopedie I (Lent Et Doluloureux) sonó casualmente en los audífonos de la clase económica, de turistas en crisis económica mejor dicho, el piano en Satie dejaba caer sobre el recuerdo nota a nota, corcheas y semifusas y pinchaba poco a poco las nubes rojas del horizonte, las desinflaba, les abría huecos, y por ahí mi mirada buscaba la imagen de la muchachita que desde hace 20 años no sabía de su existencia y que me disponía a encontrar de cualquier manera, donde sea y como sea, la pieza clásica sonó tantas veces hasta que el capitán Moisés de acento chileno agradecía a los pasajeros y sugería hacer uso de los cinturones de seguridad para volver a poner los pies en la tierra, esta vez en la tierra de mi apellido.
Aterrizados y emocionados, todos los pasajeros enmascarados por el A H1N1, hacían fila en el único termómetro disponible en el aeropuerto y pensé : la gripe del cuchi, ya es de todos! Viva el socialismo del siglo XXI, jaja.. mientras las maletas salían del vientre del Boeing. Una 26 pulgadas me acompañaba hacia las aduanas, llegaba el momento de ver que había cambiado en este tiempo comenzando por la entrada, me di cuenta cuando me dijeron: tiene que pagar el 80% por esta  LCD, se me hundió el piso en ese momento, todo se me vino encima, como iba a ver el partido Ecuador-Perú el día domingo? traté de hacer amistad con el agente, se llamaba Padilla, era de Ibarra, y fue el primer testimonio de los cambios de la revolución ciudadana, “ya no se puede hacer como dicen se hacía antes” me dijo, hoy se paga en el banco y aquí con el recibo se retira y nada más! me quedé sorprendido, alagado aunque pague $300 de impuestos, muy caro, así de sencillo, a lo americano, a lo gringo style, y para cerrar con broche dorado la otra sorpresa: un sticker del tamaño de la puerta automática de salida que decía: Primero Ecuador con cinco dedos de la mano, tres amarillos uno azul y el meñique rojo, bienvenido al país de la Alianza o de Alianza Pais, es igual.
La carrera de la camioneta con las maletas hasta la casa costo $5, como 20 semáforos seguidos y todos en rojo, 300 baches en la calle, ventas de tarjetas de celular, ventas de chicles, caramelos y tabacos, niños con frío y hambre en los parterres de la avenida La Prensa, eso todavía sigue igual, pero ojalá cambie, no importa si Bolívar ya no está, pero que cambie.
La cerveza nacional tenía el mismo sabor, los amigos y los parientes las mismas sonrisas, el mismo cariño y la misma esperanza, pero eso ya lo sabía, me faltaba llegar a la médula del pueblo, adentrarme al país por sus caminos, meterme al estadio, subirme al bus, ir al Mercado, hacer una pausa en la esquina , saludar al vecino, encontrar la razón del tormento Gymnopediano que me saca suspiros , me da sustos, pero que podía esperar unos días más.
Y después del partido de la Tri en Lima, visto en la legalizada LCD de 26 pulgadas, fuimos por la vía Calacali bajando a la costa, parando en cada pueblo, preguntando si es que han visto al cambio pasar , muchos me dijeron que el cambio estaba quedándose en sus casas desde que salió de Montecristi, que estaba en las escuelas, que lo habían sacado de las haciendas, que lo sacaron de las volquetas y taparon algunos huecos en la carretera, que lo habían tendido sobre los ríos donde la crecida se había llevado a los de la partidocracia cuando vino la corriente del Niño malcriado que llega por Diciembre.
Fueron tres días de preguntadera, desde los tricimotoristas, los cevicheros, los guardias de seguridad, meseros, dueños de restaurantes, bartenders, taxistas, mercaderes, maestros, estudiantes, pescadores, cocineras, cocineros, hasta colombianos exilados, refugiados, huidos, quedados, algunos ricos y muchos que siguen siendo pobres, pero con una esperanza nueva.
Mientras Dona Marcia, la que cuidaba del hotel me contaba la suerte de sus hijos en un país muy lejano y de los nietos que ella cría y educa en las escuelas públicas y que ahora ya les dan el almuerzo y que le ha cambiado la esperanza de vida, y mientras el cevichero me contaba que desde que pavimentaron el malecón ya puede trabajar más cómodo, y el de la tricimoto me decía que puede trabajar sin problema con las autoridades, y la maestra de John y Omar, nietos de Dona Marcia me decía que los compañeros maestros que se niegan a dar las pruebas es por política y que eso tiene que cambiar, y mientras el dueño del bar acomodaba las botellas y los plásticos para no contaminar y reciclar, y mientras todas estas caras de mi patria abrazaban la esperanza para ir a votar el próximo domingo me preguntaba a mi mismo, ¿es esto la revolución ciudadana? ¿Será esta la respuesta?, pero me faltaba un poco más, más adentro, me faltaba hablar con los afectados de las malas cosas, de los desaciertos, de las cosas al apuro. Me faltaba también llegar a Gaby, conocer a su madre, y tenía que encontrar a la que se convirtiera en la musa de mis poemas sin rima, solo en prosa y con falta de verso.
Tenía que llegar al mismo centro del poder político del país, no se, Carondelet o la Asamblea, y  en ese camino, me volvía a llenar de miedo del día siguiente, porque también era el día donde al fin encontraría a la Dama de la Gymnopedie, ya no podía regresar ni en tiempo ni menos en espacio, ella estaría allí , en el lugar indicado por mi cómplice, nada podía fallar, el camino de regreso a la capital era lleno de vueltas y neblina, ya amanecerá y todo estará claro me decía y me tranquilizaba….solo faltan un par de pueblos en el camino, unas horas de sueño y listo…continuará..
 
Manny Ruano
Miami, Florida.
mruano@hoy.com.ec

Hora GMT: 22/Junio/2009 - 19:41





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Comentarios

  1. 1 Patricia Bastidas desde - San Gabriel

    Realmente el relato que nos ofrece aqui está de lo más interesante y justo cuando la curiosidad entreba más en mí ..... continuará, no que pecado, que intriga, eso no se hace, Felicito por este reportaje, que estoy segura su continuación será mucho mejor, ya que viene de un ser humano con gran inteligencia, pero sobre todo con gran corazón.

  2. 1 Mónica Ruano Calderón desde - Quito, Ecuador

    Es la quinta publicación que tengo la satisfacción de leer, y digo satisfacción porque se muy bien que quien lo escribe lo hace con sentimiento y mucha conocmiento de causa, es la escencia de nuestro terruño que quien lo deja por circuntancias agendas incluso a su voluntad lo añora, felicito al ecritor por manera de transmitir emociones de nuestros queridos compatriotas en el exterior a su particular y admirable estilo

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