Por Luis Villacrés Smith
Los economistas son excelentes explicando el pasado, pero rara vez aciertan sobre el futuro, menos lo advierten con suficiente anticipación, para evitar que las crisis sucedan con tanta magnitud. Igual, quienes predicen el clima aciertan cuando no varía la tendencia, pero difícilmente nos advierten cambios bruscos o inesperados.
Nuestro primer mandatario se negaba a reconocer los impactos negativos de la crisis financiera internacional. Inclusive canceló a la ministra de Economía Wilma Salgado por advertir que se estaba elaborando una pro forma presupuestaria con elevados ingresos petroleros. Salgado quedó corta en su advertencia, los precios del petróleo para efectos de nuestro Presupuesto 2009 seguramente promediarán un valor inferior a los $35 por barril.
La crisis internacional nos afectará en todos los rubros de nuestras exportaciones, tanto en precios como volúmenes. Tal vez el banano se salve; el mundo ante la caída de ingresos y recesión general reemplazará muchas proteínas con las de nuestra rica y saludable fruta tropical.
Las remesas de emigrantes, que superaron los $3 000 millones anuales, también disminuirán probablemente a la mitad. Los créditos internacionales siempre difíciles de conseguir serán más escasos, obviamente más caros y otorgados en forma excepcional.
Nos ocurre luego de dos o tres años de atornillar al revés, de haber desdeñado las inversiones extranjeras, de haberlas hostigado al punto que muchas se fueron voluntariamente antes que se les forzara a hacerlo.
A la inversión nacional igual se la ha maltratado y perseguido; los impuestos en general aumentaron sin verdadera justificación o necesidad; los empresarios acusados de tramposos y especuladores, el impuesto a la herencia fijado en un nivel de confiscación. Difícilmente una persona va a trabajar, ahorrar, invertir durante toda una vida para que, al final, el Estado herede un tercio o la mitad.
Las leyes laborales se tornaron excesivamente rígidas, incluso eliminaron la contratación por horas o el empleo eventual. Hoy estamos obligados a incluir en las nóminas u otorgar beneficios al personal de guardianía, de cocina, o quienes cumplen labores complementarias o eventuales. Las actividades del turismo, la agricultura, agroindustria tienen dificultades para responder necesidades puntuales de personal o incrementos de demanda temporal.
La crisis nos acompañará un buen rato. El Ecuador debe volver su mirada a la producción, ser un lugar competitivo para atraer la inversión, generar empleo y nuevas fuentes de trabajo, promover el ahorro, ordenar sus finanzas y defender el régimen de dolarización. Que los capitales permanezcan en el país por su propia decisión. Todo es posible, sin perseguir a la banca, controlar las tasas de interés, o imponer impuestos innecesarios como el de remesas al exterior. Que las nuevas elecciones sirvan para que nos digan cómo piensan gobernar, en esta nueva crisis, que ya no la pueden disimular.
villacresl@hoy.com.ec
Hora GMT: 30/Octubre/2008 - 05:04

30/Octubre/2008 a las 13:39
En realidad se sabia, desde hace muchos meses atrás que esta crisis se venia, porque se venia, en círculos económicos se dijo que el precio del petróleo hará tambalear la economía mundial por el mes de Abril del 2008, bueno se equivocaron con 5 meses, pero, solo los ilusos pensaban que el mana petrolero era para siempre y que no va alterar la economía mundial, pues la teoría se cumplió en la practica y si esta teoría sigue cumpliéndose, dentro de 6 o 7 meses los efectos de esta crisis llegaran en forma contundente a los países pobres como los latinoamericanos y la cosa se pondrá dura y larga, como me decía una amiga.