Una prolongada sequía y la drástica reducción de la venta de electricidad de parte de Colombia mantienen a Ecuador en una crisis energética, que ha derivado en apagones y la declaratoria de emergencia ante una posible conmoción interna.
El ministro de Electricidad, Esteban Albornoz, dijo hoy que Colombia se había comprometido a suministrar hasta 5 000 megavatios hora (MWh) por día, pero "por situaciones que atraviesa (también de sequía) nos bajó drásticamente a 1 000 y se produjo un desequilibrio".
Agregó que Colombia, que aporta 1 160 MWh (3% del suministro), aplicó la medida el 4 de noviembre, cuando el estiaje llevó a que el nivel del embalse de la principal hidroeléctrica ecuatoriana descendiera de los 1 970 metros sobre el nivel del mar, el mínimo técnico para operar.
El viceministro de Electricidad, Juan Espinoza, manifestó que esa situación y la sequía más grave de las últimas cuatro décadas "son las dos causas principales" de la crisis, que provoca millonarias pérdidas.
La demanda de energía de Ecuador es de unos 2 800 MWh, de los cuales se están cubriendo alrededor de 2 100 MWh principalmente con la generación de plantas térmicas (65%), que requieren una cuota adicional de hasta 15 millones de galones de combustible importado al mes.
El río Paute, que abastece a la central hidroeléctrica del mismo nombre, muestra un caudal mínimo, obligando a realizar cortes de energía de hasta cinco horas diarias en Quito.
"Con 20 o 30 metros cúbicos por segundo de agua no se puede operar más que con dos o en el mejor de los casos con tres de las diez turbinas (de 100 MW de potencia cada una) que tiene Paute", según Espinoza.
Además el consumo aumenta con las festividades de diciembre como admitió el gerente de la estatal Corporación Eléctrica de Ecuador (Celec), Antonio Borrero, quien anotó que para los próximos días "no se ve realmente un aporte importante de lluvias".
El déficit de agua ha puesto en peligro a la central de Paute, que opera desde hace 25 años y en principio suministraba un 65% de la demanda nacional.
La cota del embalse, cuyo techo es de 1991 metros, está en unos 1 968 cuando la básica para evitar la paralización de las turbinas es entre 1 960 y 1965 metros, según los técnicos.
"Tiene que estar por encima de los 1 980 metros para una operación óptima, con un caudal de 120 metros cúbicos por segundo", explicó Espinoza.
Empero las autoridades prevén que los racionamientos descenderán desde la próxima semana hasta en un 50%, indicó Albornoz.
Añadió que a pesar de que el estiaje se extendería hasta febrero próximo, la crisis será paliada con el aumento de la venta de Colombia a 3 000 MWh por día y la compra a Perú de 1 200 MWh diarios.
El Gobierno declaró el pasado viernes el estado de emergencia en el sector eléctrico por 60 días para garantizar la importación de combustibles y el desembolso de recursos, y ofreció incentivos a los industriales para que usen sus plantas.
La situación se podría mitigar con la operación desde marzo próximo de la hidroeléctrica Mazar, construida aguas arriba de Paute y con una potencia de 160 MW, pero la falta de agua no ha permitido empezar a llenar su represa. (AFP)
Hora GMT: 11/Noviembre/2009 - 18:53

11/Noviembre/2009 a las 14:05
Puede uno llegar a creer que todo lo puede, todo lo soluciona, que se puede ser arrogante y orgulloso, hasta uno puede empezar a despegarse del suelo por tantos halagos de la gente. Pero la naturaleza de vez en cuando nos recuerda que somos solo seres humanos y que debemos ser siempre humildes.