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Creencia íntima

Publicado el 29/Agosto/2009 | 00:10

Por Luis Alberto Luna Tobar

analisis@hoy.com.ec

Personas interesadas en el propio conocimiento me aseguraron, con gran sorpresa de mi parte, sobre el alto número de referencias mías, retenidas y ofrecidas al servicio social comunitario en los archivos técnicos de los medios de información.

Nadie puede eximirme de la íntima preocupación, dada la sincera y sencilla espontaneidad con la que traduzco mi intimidad. En el fondo inconmensurable de lo propio, se remueven, por ejercicio de diaria reflexión, mundos inmensos y diferentes que, al reencontrarse a diario, dan a cada instante de vida una alta e intensa porción de perennidad enlazada con la sutil energía de la transitoriedad de cuanto es por naturaleza tan pasajero como renovador.

Por estas naturales coincidencias, lo perenne y lo transitorio poseen una fuerza determinante intensa, tanto en el silencio tímido que es muy profundo siempre como la apertura espontánea que comulga callada con todas las espontáneas euforias de la comunicación. Somos un misterio vivo que guarda o que revela su intimidad en todo instante. La sociedad se ejercita perennemente en el enfrentamiento de lo secreto con lo revelado.

El hombre despierta lo soñado y le enriquece con las experiencias acumuladas en la memoria íntima. La experiencia de cada hora se entremezcla con el sueño de todos los "ayer" y, mientras hacemos caminos entre lo soñado y las imaginaciones forjadas de camino, acumulamos en la conciencia un mundo imponderable de verdades y sueños que convertimos en la versión verídica de la vida real de cada uno, de todo ser humano, de cualquier caminante o de los pocos y raros peregrinos que descubren en todo día todo lo que tienen que soñar mientras caminan y cuanto no pueden olvidar ni cuando se adormecen bajo un tejado prestado o al socaire de los vientos más desgarradores. Y hasta esos momentos llega la imaginación que hereda todas las impresiones del camino. Queda para el "después" de cada caminante buscar la sombra que invite a repensar lo vivido, a alimentar recuerdos y a presagiar instantes indefinibles en los que nos encontramos solos y urgidos sin embargo por una memoria fiel y agradecida que conserva lo que no debe perecer y transforma a su manera lo torturante en una forma honrada de perdonarse todo desacierto y reanimar la fidelidad de una memoria que de naturaleza es sagrada. En esa línea, cabe agradecer a los que tienen la generosidad de publicar lo que algunos imaginemos logran reflejar en sus revelaciones y otros publicistas demuestran su valentía al publicar intimidades, que se salen de su espacio y se entregan a la noble fantasía. En el cumplimiento de la misión que me compete como sacerdote y como utilizador de la pluma en un servicio social, el pensamiento inspira a esa pluma y consigue de ella expresiones de ser valiente en la mayor parte los casos y algunas veces demuestra humilde estado de duda asombrado por todos los beneficios que se recibe el mas allá y que se los acoge en el espacio mínimo de la propia pequeñez

Hora GMT: 29/Agosto/2009 - 05:10

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