Por Francisco Rosales Ramos
rosales@hoy.com.ec
La misión bíblica ha sido cumplida por la humanidad con entusiasmo y holganza, al menos hasta el aparecimiento de los anticonceptivos, a partir de lo cual se ha disminuido el crecimiento y la multiplicación, y se ha incrementado el regosto.
Pero el propósito de este comentario no es el crecimiento de la población ni los efectos en el medioambiente y en la sostenibilidad del planeta. Se refiere a este prurito latinoamericano de crear organismos internacionales que supuestamente permitirían un mejor crecimiento y desarrollo de la zona, Alide, CAN, Comecom, Caricon (no es broma, es nombre real), Unasur, Mercosur, Grupo de Río, Alba, son entre otras organizaciones creadas en América Latina y el Caribe que no han hecho otra cosa que dispersar esfuerzos, aumentar la burocracia internacional, permitir abundante retórica y finalmente achacar al imperialismo las propias frustraciones.
En la reunión de jefes de Estado realizada en Cancún se ha resuelto la creación de un nuevo organismo, la Organización de Estados Latinoamericanos y del Caribe, para excluir de la actual OEA al imperio del Sr. Obama y al estado del bienestar gobernado desde Otawa. Solo así, han dicho los ilustrados e inteligentes jefes de Estado de América Latina y el Caribe, se podrán discutir sus temas de interés, defender la democracia, acordar posiciones comunes y actuar como bloque en el mundo interdependiente, sin la perversa influencia de los países del norte. Inclusive el pintoresco Cmdte. Chávez luego de "mandar al carajo" al presidente Uribe y afirmar, temeroso, que de no ser por una mesa le agredía físicamente, ha propuesto que Lula sea quien presida el nuevo organismo, pues con su liderazgo, sabrá organizarnos en debida forma. Además, concluido su período presidencial tendrá tiempo suficiente para esta nueva tarea.
América Latina no puede hasta ahora liberarse de esa suerte de complejo de inferioridad cuando se sienta a la mesa con los Estados Unidos y Canadá, países que, de otro lado, son los primeros destinos de la emigración hispana. En lugar de plantear y sostener con inteligencia y fuerza argumentativa sus puntos de vista ante la primera potencia mundial y discutir frente a frente conveniencias e intereses de unos y de otros, prefiere excluir al poderoso, porque no se siente con la fortaleza para enfrentarlo y opta por la reunioncita entre compadres en la que no habría voces discordantes. Lo cual tampoco es verdad. Los procesos latinoamericanos no han logrado sus metas por la grandilocuencia de los Gobiernos y la poca voluntad de cumplir los compromisos.
A lo largo de la historia se han sucedido los imperios: Roma, España, Francia, Inglaterra, los Estados Unidos y a lo mejor la China. Las relaciones internacionales han de conducirse con los pies en la tierra buscando el interés de cada país. El resto son devaneos propios de adolescentes, inaceptables en países que registran más de dos siglos de existencia.
Hora GMT: 01/Marzo/2010 - 05:08
