La tarifa de la dignidad fue, ayer, el tema de conversación en las cooperativas Balerio Estacio, Nueva Prosperina y otras zonas marginales y pobres de Guayaquil.
De hecho, la mayoría sacaba cálculos de cómo hacer para obtener la rebaja de $0,08 a $0,04 el kilovatio hora mensuales que propone el Gobierno, pero también lo veían con mucho pesimismo, pues la mayoría dice poseer apenas un televisor, una refrigeradora y dos o tres focos, por lo que no atinan que disminuir.
"Será alumbrarse con velas", decía Alina López, del sector de Fortín de La Flor, al noreste de Guayaquil.
Aunque muchos -habitantes del mismo sitio donde el presidente Rafael Correa anunció la condonación de las deudas para la gente pobre con consumo inferior de 130 kilovatios mes- ven con tristeza y decepción el anuncios estatal.
Más cuando ven que la oferta de campaña, del entonces candidato a la Presidencia por el Movimiento Alianza País, es decir de Rafael Correa, solo quedó en papel. "El en una concentración realizada en pleno centro de la Nueva Prosperina nos dijo que los beneficios (rebaja y condonación de deudas) serían para los consumos menores a los 250 kilovatios, pero ahora dice que es de 130", repetía con indignación Jorge Fábara.
La oferta no fue verbal, lo selló con acuerdo por escrito con los dirigentes del Movimiento Integración Popular, firmado a las 20:00 del 14 de noviembre. Y así lo demuestra un documento notarizado por Ivole Zurita Zambrano, notario 25 de Guayaquil.
"Fue un compromiso con la gente pobre. Hoy nos habla de una tarifa de la dignidad, es decir que le cambio el nombre a nuestra tarifa popular y le subió los kilovatios", precisó Sergio Toral Erazo, quien al igual que Balerio Estacio firmaron el acuerdo.
Los moradores de estos sectores populares se niegan a aceptar la tarifa debido a que el promedio de consumo fluctúa entre los 200 y 300 kilovatios mes, desde el mismo instante que la Corporación para la Administación Temporal Eléctrica de Guayaquil (Categ) instaló los medidores. "Si con la tarifa popular o de la dignidad seguimos pagando lo mismo, nos veremos obligados a sacar los medidores y a prendernos directamente en los cables", comentó Fábara, a tiempo que no descartó que vuelvan a devolver los medidores de luz a la empresa eléctrica.
Sin embargo, no solo el subsidio Gubernamental es el que causa expectativa. También lo tienen por la eliminación de las tasas de alumbrado público y recolección de basura, si el consumo no pasa de los 130 kilovatios. Además muchos temen que la división de tarifas, en papel también anunciada por el Gobierno- signifique un aumento de pagos en las planillas.
"Creo que nos seremos merecedores de ninguno de los rimbombantes subsidios. Ni del Gobierno y menos de la Alcaldía de Guayaquil", comentó Ideolconso Ruiz, de la Prosperina quien solo por impuestos paga $7,40 y consumo promedio de 300 kilovatios mes.
La insatisfacción por el pago de impuestos la sienten porque recién se les está colocando el alumbrado público y por el deficiente servicio de recolección de basura que poseen, pese a que tienen a la empresa Vachagnon establecida en el mismo sector.
El mecanismo perfecto para obtener el beneficio propuesto por el Gobierno, según el administrador temporal de la Corporación Eléctrica de Guayaquil (Categ) Josué Gavilánes, será emprender un plan ahorrador.
Lo primero, según el técnico y administrador, será tener en casa solo un televisor, cuatro focos ahorradores de energía, una refrigeradora, una plancha y un ventilador. "Solo así lograrán obtener los 130 kilovatios al mes y así pagar los $0,04 por hora.
Asimismo, asegura que por ahora el Servicio de Rentas Internas (SRI) deberá estudiar la propuesta del presidente Rafael Correa con respecto a la división de gastos en la factura. (NMCH)
Quiénes se beneficiarán
Martha Villagónez, de Nueva Prosperina
Vive en Nueva Prosperina, por la estación del bus número 8. No tiene agua y el alumbrado público apenas llegó hace unos meses.
Se siente muy ajustada económicamente, confirma que de los $250 que percibe al mes, solo $30 cancela por consumo de luz. A más de ello debe sustentar la educación de sus tres hijos y los gastos de agua.
Quisiera ser una de las 1,6 millones de beneficiarios a los cuales el Gobierno proyecta llegar, pero lo ve muy lejos y se siente impotente, pues no crea que pueda suprimir más sus necesidades de luz, pues apenas posee tres focos, una refrigeradora y un televisor.
"El medidor corre y no sé cómo hacerle más para lograrlo. Creo que deberé pedir una revisión de este aparato". (NMCH)
Grecia Morales, habitante del Fortín de la Flor
Desde hace 6 meses posee una deuda de $270 con la Categ y no puede cancelarla, pues lo que percibe por el alquiler de su patio de tierra, en Fortín de la Flor, no le da para más.
"Tengo 6 hijos en edad escolar, mis ingresos son de $140 de parte de mi esposo y yo apenas reúno $15", dijo la humilde mujer, mientras ve con pesar el hecho de que no pueda reducir más sus gastos de kilovatios al mes, que usualmente van desde los 110. (NMCH)
Jorge Villanueva, habitante del Fortín de la Flor
Aunque está solo dice que los $8 que cancela al mes por consumo de luz, no refleja su realidad. Dice que pago mucho, para lo que utiliza. "No paso en el día, sin embargo debo cancelar una planilla alta como si tuviese aire acondicionado o algunos electrodomésticos más que no poseo", precisó el hombre.
Pese a ello ve con buenos ojos el hecho de que el Gobierno piense en la gente pobre y que el Municipio piense en eliminar unas tasas de los servicios que casi nunca llega a los barrios necesitados.(NMCH)
Hora GMT: 04/Julio/2007 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
