"Sociedad mayor". El calificativo fue inventado por el historiador Juan García Salazar para burlarse de la argolla social ecuatoriana dominante. Hay que darle vueltas al mamey conceptual y así entender los procesos históricos nacionales. Es una herencia de olvido y de costumbres políticas esta historia de Ecuador sin afroecuatorianos o apenas visibles por sentimentalismo de algún historiador. Es igual en los cuatro costados del país, se incluye en lo dicho, todo aquello que se ha escrito sobre Esmeraldas. “La invisibilidad en procesos socioculturales es una estrategia que ignora la actualidad, la historia y los derechos de grupos e individuos”, así teorizó Nina de Friedemann. La sociedad mayor es dueña absoluta de historia e historiadores, necesita de ambos para ser la desalmada ‘sociedad del poder’ ecuatoriana.
El estado mayor del Ejército bolivariano debió considerar Esmeraldas y Guayaquil como los puntos de ingreso hacia Quito. Simón Bolívar y sus estrategas preferirían el primero por la cercanía al ombligo de la Real Audiencia. Fracasó la insurrección del 5 de agosto de 1820, en Rio Verde; pero sí cuajó la del 9 de octubre del mismo año y se dio por allá el desembarco de las tropas del mariscal Antonio José de Sucre. Este jazzman ha leído sobre la conspiración y el alzamiento de Ramón Estupiñán, Manuel Muriel, Manuel Lavayen y los otros y de cómo fueron traicionados, apresados y encarcelados. Jornada de héroes y bandidos. Hay una pregunta que se cae de madura: ¿qué hacía la gente afro mientras tanto? ¿Miraba a la distancia o su participación fue ignorada adrede?
Ensayo tres respuestas. Una: los negros libres del vecindario y los empalencados, reunidos en cabildos de apremio, desconfiaron de esa ‘merienda de blancos’; así pues, allá entre ellos. Además; debían saber del incumplimiento del acuerdo fundamental entre Bolívar y el general haitiano Petion: la liberación inmediata de los esclavizados; con que no había garantías que derrotados los colonialistas españoles, las cosas fueran diferentes. Es más. ¿Quién sabe si no estaban informados del fusilamiento del general Piar en Venezuela, las tribulaciones del almirante Padilla en Colombia y el no muy buen trato a los soldados negros? Eso nos lleva a la dos: participaron y con ganas, pero los escribas olímpicamente los ignoraron. Es posible. Y la tres: tenían sus propios planes de guerra y sus propuestas para la etapa de independencia. Se esperaba al mariscal Sucre para negociar el acuerdo, cuando ocurrió lo de Rio Verde.
Ya en la Republica, en Esmeraldas, el comercio de esclavos continuó con el apogeo de antes y los montes acogiendo cimarrones. La esclavización de los abuelos se disfrazó con la manumisión de 1851, como concertaje; pero en el fondo y en la superficie nada cambió. Debió llegar 1913; Federico Lastra y otros comandantes negros tuvieron que destrozar en sucesivas batallas al ejército ecuatoriano de ese entonces para recién ser libres. Ahí culminó el 5 de agosto de 1820 para nosotros. Por fin.