Hecho de sangre que deja dudas
Julián Carvajal murió desangrado con una varilla incrustada en la pierna a la altura de la ingle.
El hecho ocurrió ayer, cerca de las 07:00, en el burdel Barbie, ubicado en la calle Los Chabunes y avenida Eloy Alfaro, en el norte de Quito.
Carvajal trabajaba como conserje desde hace más de dos años en este centro de tolerancia.
Personas que lo conocieron y que pidieron la reserva del nombre, dijeron que el hombre de 29 años acostumbraba a excederse en la bebida y que ya entrado en copas provocaba pleitos.
El miércoles, la noche previa a su muerte, testigos dijeron que vieron a Carvajal, de 29 años, tomando hasta la madrugada en el interior del burdel.
Poco después de las 02:00 de ayer habría ocurrido una pelea entre clientes y los amigos con los que bebía el hombre.
Sus compañeros de trabajo le habían pedido que saliera y Carvajal se habría marchado para buscar un lugar más tranquilo donde seguir bebiendo.
Los moradores del sector aseguraron que cerca de las 05:00, la víctima habría regresado en estado etílico a su puesto de trabajo.
Al parecer, buscó las llaves en los bolsillos y al no hallarlas decidió trepar la reja, de unos dos metros, según dijeron.
Cuando estaba por cruzar la otra pierna, habría perdido el equilibrio y se habría atravesado una varrilla de acero cerca de la ingle, según versiones de los vecinos del sector.
Sin embargo, otros moradores contaron que en la madrugada habrían escuchado una riña callejera y luego el motor de una motocicleta salir huyendo a toda velocidad.
Algo que extraña a los vecinos de la calle de Los Chabunes es que en el sitio había sangre seca, pero ninguna persona vio al conserje con vida, ni escuchó los gritos del hombre pidiendo ayuda.
"Algún dolor habría de sentir, por más chumado que haya estado", conjeturaban los vecinos.
Hasta las 06:00, recién un vecino que salía al trabajo lo vio colgando de la reja y de inmediato dio aviso a la policía.
Varios minutos después llegaron los paramédicos para confirmar la muerte.
El cuerpo fue retirado pasadas las 07:00, por Medicina Legal para realizar los exámenes forenses y determinar la causa de la muerte, ya que, según un testigo, el hombre aparentaba rigidez cadavérica. Es decir, pudo haber muerto en las primeras horas de ayer.
Pese a eso, hasta el mediodía el local había sdo clausurado.
De los 22 asesinatos que ocurrieron en el mes de febrero de este año en Quito, cuyos móviles, según las primeras investigaciones, podrían ser riñas, asalto o robo, sicariato, entre otros, la mitad de fueron cometidos en horas de la madrugada y tenían una característica común: saña y una inusitada violencia.
Estadísticas del Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana revelan que en los dos primeros meses de este año se han registrado 45 asesinatos.
Las víctimas, en más del 80%, fueron hombres, cuyas edades oscilaron entre los 16 y 46 años. (SO)






