Opinión de Diario HOY
El concurso de méritos para designar a los siete vocales principales y siete suplentes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social ha entrado en la fase final de impugnaciones: el Consejo Nacional Electoral difundió los nombres de los 24 postulantes con las más altas calificaciones, tras la recalificación de más de 126 de entre los 344 aspirantes a integrar ese nuevo organismo.
No han faltado críticas al proceso y denuncias de injerencia política y falta de transparencia. Para Carlos Aguinaga, ex presidente del Tribunal Supremo Electoral, asegurar la transparencia requería de veedurías ciudadanas y que el nombre del postulante se halle oculto detrás de un código para que, al proceder a la calificación, no se conozca la identidad del calificado.
El Consejo tiene un inmenso poder, pues designará a las demás autoridades de Control: contralor del Estado, defensor del Pueblo y superintendentes; pero también designará, entre otras, a la primera autoridad de la Procuraduría, la Fiscalía, y a los miembros del Consejo Nacional Electoral, del Tribunal Contencioso Electoral y del Consejo de la Judicatura. Casi todas esas designaciones han estado antes en manos de la Legislatura y han sido objeto de disputas entre partidos y movimientos políticos.
El quinto poder, dentro del régimen de transición, ha tenido una actuación desvaída y ha evidenciado las debilidades de la función de control.
La confiabilidad del nuevo Consejo dependerá en gran medida de las cualidades de los consejeros, sobre todo de su obrar independiente y sujeto a la Ley y a la ética. No obstante, la primera experiencia en la selección de los 14 integrantes del Consejo de Participación Ciudadana revela las limitaciones y espejismos inherentes a ese modelo de participación cooptada por el Estado: una participación por fuerza limitada y en la que la mayoría ciudadana se halla ausente.
Hora GMT: 27/Enero/2010 - 05:13

27/Enero/2010 a las 10:12
Si al CNC no le interesa la transparencia, lo que manifiesta Aguinaga que era de la “partidocracia” es sumamente más limpio que lo que hacen los actuales miembros del CNC.