Opinión de Diario HOY
Aunque el nombre oficial es el de Comisión Legislativa y de Fiscalización, no ha cumplido en absoluto su obligación fiscalizadora el llamado "congresillo", una creación de cuestionada legitimidad que apareció como un as bajo la manga de la mayoría oficialista en el régimen de transición de la Constitución de Montecristi. En los más de 17 meses, el Gobierno no ha estado sujeto a fiscalización. Sin embargo, esta es una tarea básica de control político en una democracia. Esa falta de fiscalización no se ha producido antes en ningún otro momento desde cuando el país retornó a la democracia tras la etapa de la dictadura militar en los setenta.
El país ha pasado por dos extremos: de la pugna de poderes, en la que la oposición en los Congresos abusó de los juicios políticos hasta la actual subordinación del congresillo, que ha renunciado a la obligación de fiscalizar. Por cierto, ninguno de los dos extremos conviene al fortalecimiento institucional de la democracia.
La falta de fiscalización resulta inexcusable tanto más cuanto el actual Gobierno ha echado mano sin límite del recurso de las declaraciones de emergencia con la supuesta justificación de agilizar la ejecución de obras. Estas emergencias debieron estas sujetas al control de la Comisión Legislativa y de Fiscalización. Pero eso no ha ocurrido.
El último escándalo que saltó sobre los contratos con el Estado de empresas del hermano del presidente de la República es la más reciente evidencia de una de las tantas eventuales secuelas del vacío fiscalizador. En el sistema de contrapesos de poderes, la función fiscalizadora propia de las Legislaturas desempeña también el papel de un útil instrumento de control político.
Habrá que exigir a los integrantes de la Asamblea Nacional que se eligió en las elecciones generales que llenen este grave vacío fiscalizador que ha caracterizado al "congresillo".
Hora GMT: 24/Junio/2009 - 05:15

24/Junio/2009 a las 05:16
Si el presidente hubiera sido efectivo en CUMPLIR SU PROMESA SOBRE LA LOTAIP...
A Fabricio Correa no le hubiera sido tan fácil ocultarse en los DECRETOS DE EMERGENCIA-PAULATINOS, y los soberanos conociéramos quienes se llevan en "CONTENEDORES LOS DINEROS DEL ESTADO", porque los datos estuvieran publicados en la web. Y en cambio resulta que quienes transparentan los datos esotéricos, son a quienes él llama: “PRENSA CORRUPTA”.
24/Junio/2009 a las 05:23
¿Cómo pueden los axilas biónicas hacer lo que no se les ordena?
Todos conocemos que es un congresillo de bolsillo, que ahora veremos cuan embarrados están en la corrupción denunciada por la prensa que el presidente la llama corrupta.
24/Junio/2009 a las 11:11
Sòlo cabe sentir pena y verguenza por los autollamados "Asambleistas", y calificados por todos como "Congresillo", por la falta de dignidad de la cual hacen gala. La fiscalizaciòn es un derecho ciudadano y una obligaciòn de quienes se dicen legisladores. Procuraremos que la historia si los recuerde como el ejemplo de lo que jamàs se debe hacer en democracia.
24/Junio/2009 a las 15:16
A ver si publican
El título es cierto (aunque no se llame congresillo) pero el contenido de su editorial es una verdad a medias y, como tal mueve a equívocos. Mucha gente, mal informada por los medios, cree que no existe fiscalización dentro del gobierno o dentro del Estado. NO HA HABIDO FISCALIZACION POLITICA. lo que no quiere decir que no existan controles a la corrupción. Existe una CONTRALORIA, que actúa (con sus limitaciones), una Fiscalía Genera (que actúa más allá de lo que le da la gana de cubrir a la prensa), una Procuradoría (que hace un gran trabajo, pese a que se suprimió los bonos espirituales de otros gobiernos) y todo el aparataje de control público y judicial del país.
Qué tanto le ha afectado al país que no veamos JUICIOS POLITICOS dentro del "Congresillo"? Menos circo, menos espacio para agrandar enanos políticos gracias a la exposición mediática? Mal negocio para la prensa? Todo lo que quieran. Gracias a que no se dio paso a los dos intentos de juicios políticos, la prensa ha gozado a plenitud y sin competencia lo que bien señala el primer mandatario: ACTORES POLITICOS sin legitimidad democrática. Gracias, en parte a esto y a que no existe ningun político con proyección nacional o con la suficiente estatura (política se entiende) para "hacer calor" al Presidente, la prensa ha gozado de lo que mejor sabe hacer: proclamarse heroína, víctima, estrellita de navidad, fuerza moral no reconocida, formadora de opinión pública y educadora olvidada.
Mejor preparen otro libreto.