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Simón Espinosa Cordero
simeco@hoy.com.ec
Si los ángeles existen, llevarán los nombres de Amadeo, Messi, Inhiesta, Ronaldo, Chavi, Del Bosque, Mouriño, Falcao, Guardiola, y del más feliz de todos: Ángel Felicísimo Rojas.
Francia tuvo su línea Maginot que la defendía de los Nazis. Ecuador tiene la línea Equinoccial que separa las tierras de la Ciudad del Conocimiento Yachay, de las tierras de nadie que se extienden al sur de la conciencia.
"Muerto el perro", se acabó la rabia", dice el refrán popular. "Muerta la rabia, ¿se acabará el perro?", preguntan los veterinarios.
HOY, periódico corrupto, nos informó que escoceses e irlandeses han fabricado condones con sabor a whisky. No nos ha informado, empero, si a Johny Rojo para las campañas de izquierda, a Johny Negro para las campañas de los banqueros, a Old Parr para los Años Dorados, a Swing para los intelectuales orgánicos y a Something Special para los acomplejados. Falta investigación en estos periódicos corruptos.
En cambio TwiteandoHoy ha averiguado que en la provincia de Bolívar los fabrican con sabor a Pájaro Azul, en la de Morona Santiago a chicha de yuca, y que la Real Academia de la Lengua Española permite solamente el uso del condón Quijote con sabor a Maritornes.
El calor que generan zapatos y ropa de turistas que visitan la capilla Sixtina en el Vaticano daña los frescos pintados por Miguel Ángel Buonarotti. ¿Qué harían el Vaticano, los Estados Unidos, Ecuador y Bolivia si tuvieran que resolver este problema?
El Vaticano estudia que los turistas entren desnudos de 9 a 1, y las turistas, desnudas de 3 a 5. Los Estados Unidos construirían una réplica de la capilla y de los frescos, instalarían aire acondicionado y una cafetería con burritos buonarrotti. Ecuador destruiría la capilla y en su lugar pondría la capilla del Hombre, la Mujer, el Niño y la Niña con obras de Oswaldo y de Guayasamín. Evo se apoderaría de la capilla y reclamaría el derecho de propiedad porque el esposo de Eva se llamaba Evo, según los sabios aymaras que mascaban coca a orillas del Tiber.
Autor: Simón Espinosa - simeco@hoy.com.ec







