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Con engaños sometió a una menor

Publicado el 30/Septiembre/2012 | 00:09

Con engaños sometió a una menor

La fiscalía logró que el procesado reciba dos años de prisión

Una joven con la incapacidad para medir riesgos diferenciar entre lo bueno y lo malo fue explotada sexualmente por tres meses

Los golpes que Jacinto Requema Lázaro le dio la dejaron inconsciente.

Su cuerpo, como un títere desnudo, posaba para la cámara de fotos. El escenario era un cuarto sin ventanas y paredes de adobe en el que una cama y un armario destartalado lo vestían.

Lucía (nombre protegido) despertó varias horas después, al sentir el frío en la piel. Se vistió y sobre la cama se quedó meditando en lo que había pasado.

Con esfuerzo recordó a Requema exigiéndole que tuviera relaciones sexuales. Esa noche no supo que las fotos en las que aparecía iban a parar en un cabaret de Guayaquil, donde Requema planeaba prostituirla.

Fany Altamirano, fiscal, explicó todo esto al Tribunal Primero de Garantías Penales de Pichincha. Dijo que Requema, un albañil de 35 años, explotó sexualmente de Lucía durante los 69 días que permaneció en su poder.

Con una capacidad intelectual que reduce en un 77% la facultad mental para discernir entre lo bueno y lo malo, Lucía era fácilmente manipulable.

Una meningitis que tuvo en el primer año de vida le hizo que perdiera la capacidad para medir los riesgos, reconocer las intenciones de los demás y entender la autoridad.

En la infancia, la ausencia de su padre, que migró a España para buscar un mejor futuro, le dejó un vacío: "carencia afectiva de la figura paterna", explicó María Barbarita Miranda, psicóloga clínica, durante el juicio.

En parte, esto explica por qué el 30 de marzo de 2011, Lucía, de 17 años, aprovechara la ausencia de su madre, María Isabel Castillo, de 37 años, para irse de la casa.

No era la primera vez que lo hacía. Siempre que podía se iba con sus amigas a beber licor.

Pasaron 11 días de la desaparición cuando Lucía hizo una llamada a su hermana menor para avisarle que estaba bien y pedirle que no se preocupara. El número quedó registrado en el celular.

La voz de un hombre, al otro lado de la línea, explicó a la madre de la menor que ella era su mujer y que no la iba a dejar ir. La madre intentó llamar de nuevo, pero ya nadie contestó.

Requema frecuentaba la casa de Lucía, ubicada en el sector de Calderón (norte de Quito).

En la calle, el hombre -18 años mayor- tenía un trato amable con la joven, le regalaba cosas y prometía que iba a darle una buena vida como su mujer.

Pero en el interior de su casa, ubicada en Pomasqui, en la zona rural de Quito, le obligaba a tener relaciones sexuales e incluso una vez la amenazó con un cuchillo y la violó, contó Lucía a la fiscal.

Para la joven, el cariño que recibía de Requema era una sensación fuerte que su mente, acostumbrada a olvidar todo, retenía de forma obstinada.

Para marzo de 2011, Lucía ya se había escapado de casa decenas de veces. En una de esas ocasiones, aprovechó que su madre salió a trabajar y el descuido de su abuela para desaparecer. Se llevó toda su ropa.

Muchas veces, la madre de la menor la encontró inconsciente por el licor que le gustaba consumir con cualquier persona de la calle. Ella no diferenciaba nada.

Con 17 años, Lucía había ingresado un par de veces a centros de rehabilitación para alcohólicos. Pero no terminaba el tratamiento porque se escapaba para buscar a Requema.

El hombre insistía en visitarla en las clínicas de reposo, contó al tribunal la madre de Lucía.

En abril, la mujer se contactó de nuevo con el hombre. Esta vez, él accedió a mostrarle dónde vivía. Una casa de adobe, dos cuartos casi sin muebles que parecían deshabitados.

Ese día, la madre se llevó a Lucía. En la casa, la joven contó que Requema le hacía vender droga en un colegio ubicado en la avenida Manuel Córdova Galarza, en el norte de la ciudad.

Castillo, la madre, presentó la denuncia a la Policía, que inició una investigación por un supuesto tráfico de drogas.

A uno de los agente que investigó le llamó la atención que entre las 19:30 y las 21:00 llegaban personas con actitudes sospechosas a la casa de Requema: eran estudiantes del colegio nocturno Pomasqui a comprar marihuana, aseguró el policía a los jueces.

Los vecinos del hombre manifestaron a varios agentes que en esa casa había personas que no trabajaban; que entraban y salían extraños y que escucharon que vendían drogas.

El 3 de junio de 2011, la Policía hizo el allanamiento. En un cuarto encontró a la menor semidesnuda y acompañada de tres hombres, entre ellos Requema, con drogas en los bolsillos.

En el juicio, el procesado negó todas las acusaciones. Aseguró que ese día habían estado tomando y que los dos amigos no habían tocado a la adolescente.

Los jueces del tribunal penal desecharon su defensa y en junio pasado lo declararon culpable de explotación sexual de una menor discapacitada. Le impusieron dos años de prisión.

Lucía declaró que otra menor de edad estaba en la casa. Un vestido de novia que se encontró en el armario había sido utilizado por la misteriosa joven y con este la fotografiaron. La Policía investiga su paradero, mientras Lucía recibe terapia psicológica y se recupera de su alcoholismo. (SO)

 

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Tags : Delitos 


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chalmeida - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Comentarios

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  1. 1 cocoaine desde - pelotillegue

    Es una de las historias mas tristes y asquerosas que me ha tocado leer. PENA DE DOS AÑOS? esto es ridículo, si voy a mas de 50km/hora preso, si no afilio a mis empleados, preso. Si someto a un discapacitado en esclavitud sexual, dos años.....

  2. 1 Byron Guzmán Bastidas desde - Quito

    Que pena, igualito al papi del funcionario de Alianza País, solo que sin culpa y sin sentencia.

  3. 1 Patricia Vedova desde - Paris

    Parece irrisoria la pena impuesta a este explotador sexual. Es el reflejo inequivoco de lo poco que importan los crimenes cometidos contra las mujeres en nuestro pais.

  4. 1 freddy davila j desde - machala

    La justicia ya es de los delincuentes que hacen de las suyas y se encubren todos estos actos que repudiamos todos los ecuatorianos con iras e impotencia por habernos equivocados al haber elegido mal a este gobernante culpable de todas estas acciones de violencia gracias a los mediocres de su revolución de ap.

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