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Comunicación y entendimiento

Publicado el 19/Septiembre/2009 | 00:09

Por Luis Alberto Luna Tobar

analisis@hoy.com.ec

Cuanto ha registrado nuestra mente en su mecanismo íntimo sobre la evolución de la conciencia comunitaria, en servicio de relación social, estimula la firmeza con la que el llamado pueblo se compromete, día a día, a entregar su aporte en la formación de una sola comunidad. Nos emociona y alienta el fervor con el que "pueblo" impone firmemente su calor solidario, comprometiendo cuanto constituye su ser en el fortalecimiento de las bases de una posible sociedad única.

Lamentamos, mientras constatamos la evolución social, cómo se difumina en ella la presencia de la base popular, para ocupar su sitio, los improvisados dirigentes de la segunda hora, es decir, los sustitutos frecuentes que llenan con su improvisada imponencia el lugar que le correspondía el pueblo elector.

Muchas señales de esta ausencia de comunicación y entendimiento las venimos sintiendo en nuestro medio provincial y regional. Vale la pena detenerse unos instantes con serenidad y analizar con serio paso de valores y contraposiciones, quiénes son los posibles responsables de este desencuentro comunitario, cuyos efectos sociales son notables y en sumo grado perjudiciales para la unidad comunitaria, que debe ser el efecto primero y fundamental de una expresión política honesta que ha de constituir siempre la consigna y meta de toda unión social y especialmente de la política.

Son muchos los comunicadores comunitarios que escriben preocupados por esta realidad que nos agobia y turba.

Tanto la turbación como el agobio depresivos despersonalizan y anulan el sentir social. En la turbación, se corren caminos errados, dejando en toda esquina de ellos los signos de la turbación: se ha comenzado a imponer la burla y el adjetivo grosero, para arreglo perturbado de nuestras reacciones públicas. Es el instante en el que desaparece la moderación y comienza a imponerse la palabrería torpe. Es también el momento en el que, notando el apoderamiento callejero y la tiranía del muro torpe y grosero, se asoman depresivas y torpes las más groseras invocaciones murales.

A pesar de estas necesarias advertencias y con la certeza del buen sentir comunitario general, invocamos seguros y ciertos a todos los dirigentes comunitarios para empeñarnos todos, sólidamente unidos en convertir la campaña de raíz política, en punto de partida para un encuentro más seguro y amplio de aspiraciones solidarias. La comunicación de inteligencias y el entendimiento de actitudes constituyen las normas fundamentales de esa política de la solidaridad que construye pueblos.

Los que siguen a Cristo con sinceridad y los que tratan de ver la imagen de Cristo, que no son Cristo, sino solo seres humanos, ellos sienten un impulso muy grande de humildad poderosa, de la que dio tantos ejemplos el santo capuchino. Creo que la figura de un hombre de tanto valor humano impulsa al mas insignificante y disminuye al más poderoso para entregarse a Dios.

Hora GMT: 19/Septiembre/2009 - 05:09

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