Crítico de TV

Por: César  Ricaurte

Se dice que es el reality más exitoso del Ecuador y, seguramente, lo es si atendemos a las cifras de audiencia y al hecho de que es uno de los pocos productos de exportación de la TV ecuatoriana, la cual no se caracteriza precisamente por ser de clase mundial o incluso de poner muchos productos a escala regional.

En el caso de Combate, la franquicia ya se ha exportado al Perú, a Costa Rica y, ahora, se anuncia en Guatemala.

Ayuda mucho, por supuesto, que Combate sea un producto de RTS, canal que es en realidad parte de una red regional de un grupo empresarial que se vertebra desde México hasta la Argentina.

Pero, ese no es el tema. Tenemos un programa que continúa con la tradición de concursos televisivos vespertinos diarios.

Ahora bajo la marca del reality show y la conducción de Doménica Saporitti y del paparazzi Carlos José Matamoros.

La base de Combate es que dos equipos, con 10 competidores, se enfrentan en concursos de habilidad física o intelectual.

Obviamente, como buen reality que se respete, se jugará con las emociones y con cierta dosis de erotismo.

Para ello, se combina el concurso en sí con el tras cámaras, en donde se da cuenta de las relaciones muchas veces tensas entre los participantes y los equipos.

Todo esto es, por supuesto, parte del juego.

¿Cuál es el secreto tras el éxito de Combate?

Es difícil saberlo pero, sin duda, es una mezcla de muchas cosas.

Por una parte, da la sensación al televidente de estar viendo algo entretenido, pero no tan vacuo y frívolo del todo.

Pero, para quienes no están por esa labor, tiene el morbo del juego emocional y no son un dato menor las gotas de sensualidad y erotismo "light".

El coctel se ha demostrado afortunado hasta el momento, aunque si algo nos enseña la TV contemporánea, es que estas fórmulas tienen ciclos de hasta cinco años y luego languidecen hasta el próximo reality.