Río de Janeiro
La falta de mantenimiento ha ocasionado algunos problemas en la infraestructura del centro de la ciudad
RÍO DE JANEIRO. El colapso de tres edificios en el centro histórico de Río de Janeiro enciende una vez más la alarma sobre la antigua y obsoleta infraestructura de la ciudad, que será una de las sedes en el Mundial de 2014 y recibirá los Juegos Olímpicos en 2016, coincidieron expertos.
Las autoridades iniciaron una carrera contra el tiempo para renovar algunas áreas y estructuras para estas competiciones, pero la ciudad es regularmente escenario de tragedias, principalmente, por la falta de mantenimiento.
Explosiones de alcantarillas causadas por fugas de gas y el descarrilamiento de un vetusto tranvía aumentaron la lista de accidentes en los últimos meses.
El derrumbe de estos tres edificios, cercanos al histórico Teatro Municipal, mató a cinco personas, hirió a seis y deja 16 desaparecidos.
Testigos hablaron de una violenta explosión antes del derrumbe, pero el alcalde Eduardo Paes se inclina más por la hipótesis de un posible "problema estructural" en los edificios, construidos en la década de 1940.
Un portavoz de la Policía dijo que se estaban haciendo reformas "ilegales" dentro de la edificación, por lo que las investigaciones están en curso.
"Hay un desfase entre las inversiones en infraestructura hechas en Río de Janeiro y Brasil (aeropuertos, puertos, etc) y las necesidades del país, que han aumentado junto con la población", dijo Sergio Magalhaes, presidente del Instituto de Arquitectura de Río.
"De cara al Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, se han realizado inversiones, pero aún son insuficientes. Se debe continuar financiando el mantenimiento", añadió.
Desde principios de los sesenta, cuando la ciudad perdió su condición de capital federal, que fue trasladada a Brasilia, las inversiones son escasas en la ciudad, que ahora enfrenta un importante atraso en infraestructuras.
El jueves, activistas del movimiento Muertes por gas nunca más, creado por las familias que perdieron a seres queridos por fugas de ese combustible, distribuían panfletos pidiendo "medidas urgentes" sobre el vetusto sistema de tuberías subterráneo.
En junio de 2010, un turista estadounidense de 28 años fue gravemente herido en la explosión de una alcantarilla en el barrio de Copacabana (zona sur de Río). Desde entonces, eventos similares se repitieron, el más reciente en el acomodado barrio de Ipanema, en el que murió un taxista.
Dos meses después, la falta de mantenimiento de los característicos tranvías amarillos de Santa Teresa, una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, causó un accidente que mató a cinco personas y dejó 57 heridos.
En octubre pasado, tres personas murieron y 17 quedaron heridas en una explosión causada por una fuga de gas en un restaurante, también en el centro de Río de Janeiro.
En busca de sobrevivientes. Hasta ayer, equipos de rescate removían con maquinaria pesada montañas de escombros en busca de sobrevivientes del desplome de tres edificios.
Uno de los casos más comentados fue el de Fabio, un joven que llamó en la madrugada del jueves a su novia Tatiana.
"Hola amor", alcanzó a decirle antes de que se corte la llamada. Por ello, ayer, sus familiares se empeñaron en tratar de ubicarlo. "Es una prueba de vida, una esperanza. Él estaba en el edificio", comentó un amigo de la familia.
La zona donde están ubicados los inmuebles está rodeada de edificios en condiciones similares, la mayor parte dedicados a oficinas y negocios.
"Menos mal que la tragedia no fue en hora pico en el corazón del centro de Río. Esta tragedia pudo tener dimensiones mucho más graves si hubiese ocurrido horas antes", dijo el gobernador regional, Sergio Cabral.
El accidente ocurrió alrededor de las 20:30 (22:30 GMT) del miércoles, en un momento en el que el céntrico sector de Cinelandia se encontraba prácticamente vacío.
Tres de lo seis heridos aún permanecieron en el hospital Souza Aguiar, sin pronóstico grave. (AFP-EFE)
Video:
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