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Códigos de cambio

Publicado el 12/Agosto/2009 | 00:10

Por Bernardo Tobar Carrión

Es extraordinaria la capacidad del ser humano para cambiar y modelar la sociedad, la cultura, la economía, a través de la tecnología que, en la era del conocimiento, influye más que la política en el rumbo de las naciones.

El descubrimiento de la secuencia completa del código genético humano -genoma- en el año 2003, por la compañía Celera, abrió una nueva era de insospechados horizontes y aceleró exponencialmente cambios que ya llevaban el vertiginoso ritmo impuesto por la revolución digital

Si 15 años fueron suficientes para que los códigos binarios del Internet modificaran los patrones de generación de riqueza –Google adquirió en tan solo una década un valor de capitalización de mercado superior en más de cuatro veces al PIB de Ecuador, o a la suma de las dos más grandes cadenas globales de medios tradicionales, con más de un siglo acumulado de vida institucional-, transformando culturas y protocolos sociales de modo significativo, no es difícil imaginar cuán profundos serán los cambios que los códigos genéticos y la tecnología desarrollada a partir de su dominio provocarán en el futuro inmediato.

Pensemos en la posibilidad del restablecimiento de los códigos genéticos cuya alteración produce cáncer -o cualquier otro desorden de similar origen- mediante sencillos procedimientos "bioinformáticos", que desplazarán quimioterapias y cirugías a los museos de la medicina, para recuerdo de procedimientos terapéuticos que a nuestros hijos les parecerán tan bárbaros y primitivos como a nosotros las prácticas médicas del Medioevo.

Mosquitos portadores de malaria genéticamente reprogramados para inocular la vacuna, circuitos semiconductores que se integran con ADN en lugar de silicón para detectar enfermedades y prescribir con exactitud la reprogramación genética que sustituirá cirugías y fármacos, no son ejemplos de ficción, sino realidades tecnológicas -aunque algunas aún a nivel experimental- que suceden día a día en nuestro planeta, mientras en el Ecuador seguimos discutiendo del sexo y la ideología de los ángeles.
Otra evidencia del poder de la tecnología sobre las agendas políticas la aporta una reciente iniciativa en Iraq, donde ha entrado en escena la crema y nata de Silicon Valley, incluyendo ejecutivos de Google, YouTube, Twitter, Blue State Digital -que manejaron la campaña de Obama en el mundo virtual-, WordPress, Howcast y AT&T, promoviendo reuniones y encuentros con jóvenes y universitarios iraquíes, compartiendo experiencias y conocimiento. La apuesta, más que una transferencia postiza de modelos de emprendimiento, es lograr a partir de la tecnología que los jóvenes recuperen su propia capacidad creativa y reivindiquen sus espacios de libertad, de modo que los caminos hacia una sociedad democrática y próspera surjan de su propia gente. Es que la maravilla de la tecnología y su poder están en su ubicuidad, en su inmaterialidad, ajena a las fronteras del poder público. Está donde hay imaginación y premia al que la tiene, a pesar de los políticos.

btobar@hoy.com.ec

Hora GMT: 12/Agosto/2009 - 05:10

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