La secretaria de Estados de los EEUU se reunió ayer con el primer ministro turco, tras lo cual aseguró que endurecerá las sanciones contra el Régimen de Ahmadinejad
DOHA. La secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, llegó el domingo pasado a Doha, Qatar, en el marco de una gira regional en la que busca apoyo entre los países del Golfo Pérsico para reforzar las sanciones contra Irán por su política nuclear.
Clinton, quien mantuvo un encuentro con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó que la postura de Irán no deja otra opción a la comunidad internacional más que endurecer las sanciones.
Turquía aboga en favor del diálogo para solucionar el diferendo relativo al programa nuclear iraní, estimando que sanciones económicas o una acción militar tendría graves consecuencias para toda la región.
Erdogan declaró poco antes de su encuentro con Clinton que su país está dispuesto a servir de lugar de intercambio del uranio iraní si eso ayuda a resolver la crisis.
El pasado 11 de febrero, el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, anunció que su país ya había producido el primer paquete de uranio enriquecido al 20%.
Además, la jefa de la diplomacia estadounidense agregó que el Régimen de Teherán ha rechazado demostrar a la comunidad internacional que su programa nuclear es con fines pacíficos.
En cuanto al conflicto de Oriente Medio, Clinton afirmó que los EEUU han alentado a Israel a que detenga el desarrollo de los asentamientos judíos y que la postura de su país sobre las colonias no ha cambiado.
Asimismo, reiteró el respaldo de Washington al proceso de paz para hallar una solución al conflicto palestino-israelí sobre la base de dos Estados.
La secretaria de Estado aseguró que los Estado Unidos están determinados a desempeñar un papel efectivo para alcanzar una solución en temas como Jerusalén, los refugiados y las fronteras.
Respecto a Afganistán, Clinton defendió la presencia de las tropas internacionales en suelo afgano y sus esfuerzos para reinsertar a miembros de los talibanes en la sociedad.
Su discurso ante el Foro Estados Unidos-Mundo Islámico se produce a unos ocho meses del que pronunció el presidente estadounidense, Barack Obama, el pasado junio en Egipto, donde ofreció un nuevo comienzo en las relaciones entre los Estados Unidos y el mundo musulmán, basado en los intereses y el respeto mutuos. (EFE)





