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'Círculo rosa' afecta relación de los Correa

Publicado el 05/Julio/2009 | 00:08

Ecos de los contratos de fabricio correa con el estado

Revelación de un supuesto grupo que incidiría negativamente en el mandatario genera roces entre este y su hermano

El presidente de la República, Rafael Correa, ratificó ayer en el cargo, durante su acostumbrada cadena sabatina, al asesor jurídico de la Presidencia, Alexis Mera.

"Hoy más que nunca está ratificado ese gran colaborador y ese gran amigo de las aulas universitarias, combativo, de izquierda en la universidad", dijo en referencia al funcionario.

Mera aparece, hasta ahora, como el único integrante señalado con nombre y apellido de lo que Fabricio Correa ha llamado el "círculo rosa" que rodearía de manera negativa al jefe de Estado.

Este es el más reciente capítulo de la pugna desatada entre los hermanos Correa a raíz del anuncio presidencial de que se buscaría la forma de anular los contratos de Fabricio con el sector público.

El tema guarda relación con lo que el filósofo romano Séneca describía al decir: "Al que tiene el poder le impide hacer muchas cosas el amor a los suyos". La frase ilustra bien el riesgo y atractivo, a la vez, que suele conllevar la cercanía con el poder político sea a través de lazos de parentesco, amistad, negocios o de afinidad ideológica.

De hecho, las recientes revelaciones sobre la existencia de contratos con el Estado de firmas en las que el hermano del presidente de la República tiene intereses se unen a la larga lista de denuncias acerca de relaciones "inapropiadas" con el sector público.

En la reciente historia política ecuatoriana, hay varios ejemplos (ver notas adjuntas). Los casos van desde el poder que se atribuía en el Gobierno a Miguel Orellana, yerno del ex presidente León Febres Cordero; pasando por las supuestas conexiones de Sixto Durán Ballén con el caso denominado "Flores y Miel" en el que se involucraba a la familia política de una de sus nietas; además de la influencia que habrían logrado varios de los integrantes del llamado gutierrato. En cada caso se ha hablado de fuerzas oscuras, grupos negativos de influencia o círculos oscuros que rondan en torno al jefe de Estado de turno con el supuesto objetivo de sacar algún tipo de ventaja.

En ese sentido, las acusaciones que lanzó Fabricio Correa, el lunes pasado, sobre la existencia de un grupo negativo de influencia en torno a su hermano ("círculo rosa") constituyen una nueva versión de este tema.

Correa no dio mayores detalles sobre quiénes integrarían ese supuesto círculo. Sin embargo, sí personalizó, según queda señalado, como una de las cabezas principales de ese grupo al asesor jurídico de la Presidencia, Alexis Mera. A dicho funcionario lo acusó de haber convertido en un asunto político el tema de los contratos firmados por el Estado con sus empresas. En sus declaraciones a la prensa, el hermano mayor del primer mandatario afirmó que el lío se lo debe a un enemigo personal (Mera), al cual lo tiene demandado por calumnias.

Ese asesor -insistía Correa el lunes- ha metido al presidente y a su hermano en problemas... y varias personas me han dicho que él coacciona a los jueces y se da al tráfico de influencias. Hay que sanear ese mal que tiene Rafael en la Presidencia de la República", afirmó.

Y Fabricio Correa fue más allá al señalar que la asesoría e influencia de Mera sobre su hermano eran tan nefastas que lo habrían hecho firmar alrededor de 50 decretos equivocados, lo que habría obligado al primer mandatario a tener que rectificarlos. Posteriormente mencionó que la lista de decretos defectuosos firmados por el presidente superaría los 100.

El último de estos, afirmó Correa, era la declaración de terminación unilateral de los contratos de sus empresas con el Estado, de haber mérito para ello, lo cual -anticipó- era ilegal. Sin embargo, en ningún momento aclaró si pensaba demandar en caso de que se concretara el finiquito de los contratos.

Asimismo, reveló que tenía un compromiso para no denunciar a los funcionarios del Gobierno que fueran encontrados en "off side", en alusión a quienes cometieran algún tipo de irregularidades.

Estas afirmaciones generaron la reacción, en primer término, del secretario coordinador de la Política, Ricardo Patiño. El funcionario dijo -en primer término- que el presidente Rafael Correa no respondería a las declaraciones que emita su hermano "por sensibilidad hacia su familia".

Adicionalmente, solicitó a Fabricio Correa que, en el caso de publicar alguna denuncia, la presente formalmente y la sostenga.

Y añadió, de manera irónica, sobre el mencionado "círculo rosa", que él no sabía de la gama de colores de estos círculos del Gobierno. "Yo pensé que se trataba de círculos oscuros, pero es Fabricio Correa quien debe aclarar su preferencia sobre el rosado y sobre las irregularidades del círculo", afirmó.

En tanto, Mera, el principal aludido por las declaraciones de Fabricio Correa, tardó unos días, pero al final también respondió a las afirmaciones mediante un comunicado de prensa.

"No me considero un enemigo personal de Fabricio Correa, con quien me une una antigua amistad familiar. Desgraciadamente, él pretende encontrar en mí al culpable de sus propios desaciertos", afirmó Mera sin especificar cuáles eran los desaciertos a los que se refería en el documento.

Asimismo, dijo que, como funcionario del Estado, siempre se ha mantenido al margen de las decisiones de la Función Judicial, que jamás ha ejercido ningún tipo de presión sobre ella y que no cuenta con más ingresos que los de secretario jurídico.

El funcionario enfatizó que  no recibe sueldo de la firma de abogados a la que pertenece ni ejerce la profesión fuera del patrocinio presidencial.

La pugna en su punto más álgido. Y a pesar de que en un inicio, tal como se había anunciado, el presidente Rafael Correa evitó responder a las declaraciones de su hermano, al final de la semana se refirió al asunto en duros términos durante una entrevista radial concedida a una emisora de El Oro.

En primer término, el jefe de Estado reconoció que el tema de los contratos con el sector público había generado una ruptura con su hermano.

Y añadió: "Nunca he coincidido con su forma de hacer negocios. Nunca he coincidido con sus criterios ni con la gente que lo rodea. Por ahí tiene (de acompañantes) a un poco de gánsteres, abogados truhanes y arribistas, etc.", a los cuales no identificó.

El presidente insistió, durante la entrevista: "Nunca he coincidido con las opiniones de Fabricio y por eso es que nunca me he involucrado en sus negocios".

Estas afirmaciones se produjeron luego de que el hermano del mandatario acudiera a una entrevista en Teleamazonas y lanzara dardos contra el Régimen y sus integrantes.

"Hay alguien tan insensato como para invertir en el Ecuador cuando las leyes no son lo que dicen, sino lo que crean los espirituales o lo que crea la interpretación a conveniencia", dijo el mayor de los Correa.

En su intervención, Fabricio Correa insistió en sus ataque contra Alexis Mera, de quien dijo fue sentenciado por la Corte Suprema, de acuerdo al Registro Oficial del 3 de julio de 2008, como falso procurador.

Además, Fabricio Correa calificó como falsa la aseveración de Mera de que, desde enero de 2007, solo se dedica a trabajar para la Presidencia. (LAG)

Sixto, entre su familia y su vicepresidente

El trabajo de su hija Alicia en el cargo de asistente personal marcó el Gobierno de Sixto Durán Ballén (1992-1996). La presencia de un familiar tan cercano en una función en la que podría influir directamente en las decisiones del primer mandatario generó críticas desde un inicio.

Adicionalmente, la presencia de la hija del jefe de Estado en su equipo de trabajo causó resistencia en círculos del propio Gobierno, sobre todo en aquellos cercanos al vicepresidente Alberto Dahik.

De hecho, Alicia Durán Ballén se apartó durante algún tiempo de su cargo tras desencuentros con el segundo mandatario. Este, aprovechando la ausencia del país del presidente, se adelantó a anunciar la subida del precio del gas. Alicia protestó por ello, Dahik presionó y ella terminó por apartarse.

Lo anterior refleja la gran influencia que tuvo el vicepresidente Dahik mientras estuvo en el cargo en el Gobierno del Partido de la Unidad Republicana (PUR). De hecho, se atribuye a su autoría la mayor parte de las decisiones importantes, sobre todo en materia económica, del Régimen.

El momento de mayor poder de Dahik se habría producido en julio de 1993 cuando salieron del gabinete Roberto Dunn y Roberto Baquerizo, por un lado, y Mario Rivadeneira y Mauricio Pinto, por otro. Dunn y Rivadeneira eran figuras de peso que podían opacar, o al menos compartir con Dahik su influencia ante el primer mandatario.

Hasta entonces, había tres centros de decisión en el Gobierno del PUR: el de Dahik, el de Dunn y el de Rivadeneira. A partir de ese momento, el vicepresidente reinó solo. Desde ese día, Dahik fue el gran halcón del Gobierno y a los que se consideraba grupo de las palomas quedaron sin brújula.

A pesar de todo esto, el peso que tenían las personas con algún grado de cercanía con el presidente Sixto Durán Ballén quedó reflejado, sobre todo, en lo que se conocería como el caso "Flores y Miel".

El escándalo se conoció cuando una denuncia particular daba cuenta de que el 16 de marzo de 1994, la Corporación Financiera Nacional, dirigida por Leonardo Stagg, otorgó un préstamo por $829 600 a Fabián Anda y Mercedes Carreño, suegros de Enma Lucía Paredes Durán-Ballén, nieta del presidente, que no fueron invertidos en la empresa familiar Flores y Miel, sino que fueron a cubrir una supuesta estafa de una financiera de la misma familia.

El caso se convirtió en escándalo político porque la oposición de entonces aseguraba que el préstamo se concedió por presión de la familia presidencial.

Al final, el caso terminó sin responsables, cuando dos de los tres ministros de la Cuarta Sala de la Corte Superior de Justicia sobreseyeron a los sindicados. (LAG)

Cro-magnon, Jacobo y la fiesta de Bucaram

Abdalá Bucaram se rodeó durante su Gobierno (1996-1997) de personas que provenían básicamente de un círculo de amistades creado desde su juventud.

Aún más, algunos de sus más fieles y cercanos colaboradores formaban parte de una red de gente a la que unía un origen racial común.

Entre estos se encontraba quien fue, sin duda, el más polémico de los funcionarios del Régimen del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE): Alfredo Adum.

Contemporáneo de Abdalá Bucaram, es su amigo desde muchacho y compañero del colegio Cristóbal Colón de Guayaquil.

El trabajo político conjunto entre el entonces presidente Bucaram y Adum se había iniciado más de una década antes, cuando el primero fue elegido alcalde de Guayaquil y el que fuera ministro de Energía del bucaramato se convirtió en prefecto de la provincia del Guayas.

La cercanía entre Bucaram y Adum era tal que este se convirtió en uno de los principales colaboradores de la campaña presidencial de la lista 10. Un cercano asistente suyo establecía en siete mil millones de sucres ($280 000 actuales) el monto entregado para el triunfo electoral.

Tras la victoria, el premio "consuelo" para Adum, que aspiraba a convertirse en alcalde de Guayaquil en esas mismas elecciones, fue la cartera de Energía.

En esa función, se desempeñó de manera errática y su actuación destacó más por los escándalos. Fue acusado de maltrato por varios funcionarios del Ministerio, especialmente mujeres, quienes afirmaron haber sido obligados a firmar sus renuncias por el ministro, arma en mano.

Además, causó polémica con unas declaraciones a la revista Vistazo, donde confesó sus aficiones de tahúr, sus gustos por las películas pornográficas y su exacerbado machismo. Aseguró, también, que la única diferencia entre él y el hombre del Cro-magnon era el uso del vestido puesto que, a él también, como supuestamente a su remoto y próximo antepasado, le gustaría tomar a las mujeres, arrastrarlas del cabello hacia las cavernas y comérselas, en sentido literal y figurado.

Otro de los hombres influyentes y de confianza de Bucaram, y no solo durante su mandato, ha sido José Salem. El rostro de este personaje, conocido como "Suso" por sus amigos, se volvió familiar para los ecuatorianos en las cuñas con que el autoproclamado "Loco que ama" se promocionaba en sus campañas.

Sin embargo, el hijo mayor de Bucaram fue uno de los personajes del Gobierno bucaramista que más problemas trajo al Régimen, aunque siempre contó con la defensa de su padre.

Una de las informaciones que más indignación causó fue la revelación de una supuesta fiesta dada por Jacobo Bucaram Pulley para festejar que había ganado su primer $1 000 000 en las aduanas. Como queda dicho, en este y otros casos, Abadalá Bucaram salió en su defensa. (LAG)

Los ex oficiales "mandaron" en el gutierrato

Lucio Gutiérrez se rodeó durante su Gobierno de personas a las que consideraba de su total confianza. Buena parte de ellos participó del golpe de Estado que lideró el ex mandatario en contra de Jamil Mahuad en 2000.

Sin embargo, una de las figuras que más gravitó durante el gutierrato fue el coronel (r) y cuñado del entonces primer mandatario, Napoleón Villa.

Un episodio muy gráfico y publicitado mostró la influencia de Villa en la Policía, organización a la que perteneció por 35 años. A inicios de 2004, el considerado hombre fuerte del Gobierno de Lucio Gutiérrez fue criticado por utilizar el helicóptero de la institución para que lo transportase a un evento en la parroquia San José de Minas, en el norte de Pichincha. Villa justificó el hecho como una "gentileza" del comandante policial de entonces.

Aún más, entonces el ex jefe policial Jorge Villaroel se declaró perseguido del cuñado presidencial luego de que este no fuera calificado para su ascenso desde coronel cuando el ex jefe policial formaba parte del Consejo de Generales que calificó a los aspirantes.

Villaroel fue detenido tras haber sido involucrado dentro de un supuesto sobreprecio en la compra de repuestos; fue procesado como cómplice en un juicio dentro de la Corte de Justicia Policial.

Pero la influencia de Villa se habría hecho sentir también en otros ámbitos. Sumó críticas el aparecimiento de familiares y ex policías en cargos importantes del servicio exterior y el área energética, entre ellos su yerno, Danny Jarrín, como vocal del directorio de la petrolera estatal.

Otra de las personas cercanas a Gutiérrez durante su Gobierno fue Fausto Cobo, coronel del Ejército, compañero de Lucio Gutiérrez el 21 de enero de 2000, su último secretario de la Administración y quien ha actuado como su vocero.

La influencia de los cercanos de Gutiérrez, sobre todo gente de armas, fue evidente. En el inicio de su mandato, los nuevos presidentes de las telefónicas (Andinatel y Pacifictel) provenían de las FFAA. Además, Gutiérrez nombró a seis ex oficiales como gobernadores de provincia.

Un caso especial lo constituyó Patricio Acosta, también militar en retiro. Se desempeñó como secretario de la Administración y ministro de Bienestar Social. Al final, sin embargo, en medio de acusaciones cruzadas, terminó fuera del Gobierno.

Hora GMT: 05/Julio/2009 - 05:08

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