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Circo para el pueblo

Publicado el 18/Mayo/2008 | 00:00

¡Impresionante el show al que nos han invitando a asistir! Hay guerrilleros, reyes, presidentes, alcaldes, asambleístas, mineros, taxistas, indígenas, emigrantes, y hasta idiotas, acompañados por las luces y sonidos de bombardeos, aplausos, flashes fotográficos, quiebras, despidos, gritos, llantos, sonrisas, y hasta canciones con dedicatorias.

El escenario propuesto se parece mucho a los grandes eventos desarrollados siglos atrás en el Coliseo Romano, en donde bajo el lema de “circo para el pueblo”, mantenían distraído al soberano, mientras los que gobernaban desarrollaban y ejecutaban sus planes y objetivos. Solo basta con ver los documentales, y hasta películas que se han desarrollado sobre el tema, para poder observar la euforia del pueblo entretenido, en donde mientras más impresionante el espectáculo mayor la euforia que generaba, llegando al punto de definir, con solo un movimiento de mano, el final del combate, la muerte o vida del gladiador.

Lo que menos necesita el Ecuador en estos días es el conflicto, la confusión, y el morbo de estos espectáculos masivos, con enorme cobertura mediática local e internacional, que generan una realidad efímera y momentánea que nos hace olvidar nuestros problemas de fondo, prioridades nacionales, y momento histórico que nos encontramos viviendo.

No tenemos que caer en la trampa del odio y la soberbia a la que nos está empujando la fuerza que ejerce una revolución liderada por un presidente acompañado de un grupo de coidearios que, electos por nosotros, están definiendo el futuro de nuestra nación.

No dejemos que los promotores del circo distraigan nuestra atención de lo que es importante; la nueva constitución que apenas lleva pocos párrafos escritos, y en la cual todavía tenemos la última palabra a través de nuestra aprobación o rechazo en el referéndum final.

Fuimos “idiotas”, como el emigrante hecho famoso por el presidente, los que elegimos a nuestro actuales gobernantes, dándoles un poder absoluto ante todo lo constituido. Somos esos mismos idiotas los que asistimos al circo organizado, con una capacidad enorme de convocatoria en cualquiera de los pueblos o naciones en los que se presente. Como asistentes al evento tenemos la última palabra. Si asistimos y lo promovemos, a través de nuestro comportamiento y comentarios, seguiremos llevando más y más gente a sus graderíos. Si nos mantenemos alejados del show y nos concentramos en la Asamblea, no existirá propaganda ni contagio, lo que hará que menos gente asista a tan tentador espectáculo, para que al final, cuando tengamos que decidir sobre el futuro de nuestro país, tengamos la mente lúcida y objetiva para que con un movimiento de mano, en las urnas, aprobando o rechazando la nueva constitución propuesta, tengamos la palabra final.



Hora GMT: 18/Mayo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Fernando Moncayo Castillo

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