Según Stiglitz, el problema es la aplicación de una "filosofía económica defectuosa"
Al menos cinco momentos históricos identifica Joseph Stiglitz, premio Novel de Economía 2001, como las raíces de la actual crisis financiera mundial.
El primero, según Stiglitz, se dio en 1987, cuando el Gobierno de Reagan decidió remover a Paul Volcker de la Presidencia del Consejo de la Reserva Federal y reemplazarlo por Alan Greenspan, fanático del libre mercado. Con esa visión, "Greenspan abrió a todo dar el grifo del dinero. Hubo un torrente de liquidez" que, según el especialista, promovió dos burbujas: alta tecnología y vivienda.
Ley Glass-Steagall. El segundo momento se produjo en 1999, con la revocatoria de la Ley Glass-Steagall que fue promulgada para separar la banca de inversión (que organiza la venta de bonos y valores) de la banca comercial (que presta dinero) y limitar los excesos y conflictos de intereses.
Cuando la revocación de la Glass-Steagall juntó los dos tipos de bancos, los primeros, que administran el dinero de gente acaudalada, salieron ganando; los segundos se volvieron "de alto riesgo".
Los recortes tributarios dictados por el Gobierno de George Bush se inscriben, de acuerdo a Stiglitz, como la tercera gran causa de la crisis. "Creían que era una cura para la enfermedad, pero fue todo lo contrario, porque la contribución a la economía fue mínima. El verdadero impulso quedó en manos de la Fed, que emprendió acciones con tasas bajas y liquidez sin precedentes", señala.
La guerra en Iraq empeoró las cosas, porque llevó a un aumento "brutal" de los precios del petróleo.
Falsificación De las cifras. Después de los grandes escándalos contables (ocultamiento de pérdidas) que llevaron al colapso a instituciones como la telefónica World Com y la corporación energética Enron, el 30 de junio de 2002 el Congreso aprobó la Ley Sarbanes-Oxley.
Sin embargo, esta norma no encaró un problema fundamental: las opciones de compra de acciones que habían sido defendidas como la contribución de incentivos para una buena administración. "El problema colateral es que ofrecen incentivos para llevar una mala contabilidad: los directivos tienen todos los incentivos para suministrar información distorsionada a fin de elevar los precios de las acciones", dice Joseph Stiglitz.
El desangre El momento decisivo final se dio, dice, con la aprobación de un paquete de rescate ($700 000 millones), el 3 de octubre de 2008, como reacción del Gobierno a la crisis. Algunas instituciones (Bera Stearns, AIG, Fanni Mae, Freddie Mac) fueron rescatadas. Lehman Brothers no. Algunos accionistas recuperaron algo, otros no. El Gobierno habló de desarrollo de confianza, pero lo que presentó fue en realidad un timo.
El programa se vendió como necesario para restaurar confianza. Pero no encaró las razones subyacentes: las estructuras deficientes de incentivos y el sistema regulador inadecuado.
"Así, los errores individuales se reducen a solo uno. La creencia en que los mercados se ajustan solos y que el papel del Gobierno debiera ser mínima", sostiene el especialista. (GC)
Hechos y números
- 9,03 por ciento es la tasa de interés efectiva vigente en febrero
- 9,33 por ciento es el PIB proyectado para 2009
Hora GMT: 03/Febrero/2009 - 05:13

03/Febrero/2009 a las 17:45
En los primeros años de universidad enseñan que el mercado es una entidad forzadamente idealizada. Pero los fanáticos del libre mercado siguen creyendo que el estado debe ser reducido a su mínima expresión. ¿Qué dirán ahora? Ya todos sabemos que la crisis económica se presentó por falta de regulación. Y nuestros banqueros están en este bando liberal. Claro, les conviene.
Los directivos bancarios de USA recibieron la bicoca de US D 18.000 millones por hacer esas travesuras, y siguen recibiendo premios. Lo correcto hubiese sido que el paquete de ayuda no vaya a los bancos sino a los perjudicados con las incautaciones de las hipotecas mal asignadas. Pero así son los defensores de los banqueros. Me pregunto: ¿los analistas financieros ecuatorianos sabrán quién es el señor Stiglitz?