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Chivos expiatorios

Publicado el 09/Noviembre/2009 | 00:09

Por Diego Araujo Sánchez


daraujo@hoy.com.ec

Siempre es más cómodo echar la culpa a los otros: nos libera de responsabilidades y pesadas cargas. El habla ecuatoriana halla un subterfugio ideal en el uso a troche y moche de la voz pasiva para dejar las responsabilidades en un limbo sin pena ni gloria. Así, cuado alguien rompe un plato, no suele reconocer: "Rompí el plato", sino que, en un esguince de la lengua, prefiere confesar: "El plato se rompió", con lo cual, de paso, desembarazado del sujeto activo, el hablante se lava las manos por la torpeza de su movimiento que causó la rotura.

Echar la culpa a los otros es un hábito individual privado, subterfugio preferido de los actores públicos y socorrido mecanismo social. Buscar un chivo expiatorio es arraigada conducta entre los seres humanos. En la Antigüedad, los marinos azotados por la tempestad confiaban que el azar les revelara el nombre del culpable del inminente naufragio para echarlo a las aguas y aplacar la furia del océano. Era el chivo expiatorio un ser humano y no el animal que, como narra Biblia, se elegía para sacrificarlo a Yavé.

En nuestro aquí y ahora, los casi ya tres años de Gobierno han hallado múltiples chivos expiatorios: la partidocracia fue, en la primera etapa, la responsable de todos los males. A los partidos tradicionales se les endilgó las culpas de la corrupción política y debilidad de las instituciones. Para exorcizar ese demonio, se inventó, con la revolución de manos limpias y corazones ardientes, la refundación del país. Claro que, a estas alturas, esa gran fuente de todas las culpas ha perdido fuerza porque el movimiento político del Gobierno ha caído en una conducta parecida a la de la partidocracia, y no pocos colaboradores del Régimen han salido de las filas de esta.

También se ha halló otro chivo expiatorio en la "larga noche neoliberal". La economía había encontrado en ella al cuco: todas las perversiones provenían de esa fuente, aunque hubiese tenido en el país curiosa vigencia con la estatal petrolera, puertos, aeropuertos, entre otras empresas, en manos del sector público. Claro que después de casi tres años de un Gobierno que ha contado con los mayores recursos por los altos precios del crudo que no ha tenido Gobierno alguno, apoyo popular y concentración de poderes, atribuir los resultados de una economía en recesión a la larga noche neoliberal pierde fuerza y ya no resulta un chivo expiatorio convincente. Por supuesto, la lista no se agota a la hora de endilgar culpas: la CIA y el imperialismo yanqui siguen siendo fuentes de todos los males para el socialismo del siglo XXI.

En las cadenas sabatinas, el presidente menciona a otro culpable: la prensa y los medios de comunicación. Es un chivo expiatorio convertido por el Gobierno en principal opositor y enemigo. Por eso, se discute en estos mismos días una ley para ejercer un control que lesionará la libertad de expresión y de prensa. Por ahora, son los Gobiernos anteriores y el estiaje más severo de los últimos 40 años los chivos expiatorios para que el Gobierno escabulla su ineficacia en adoptar al menos medidas coyunturales para evitar al país los racionamientos de energía. Solo falta ahora que los apagones sean culpa de la prensa corrupta...

Hora GMT: 09/Noviembre/2009 - 05:09

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Comentarios

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  1. 1 Paquita Acosta Grijalva desde - Quito

    Un principio básico en Administración y en el que se hace incapié a los estudiantes de primer año es: si un proyecto tiene éxito los logros son del equipo, si un proyecto fracasa la responsabilidad es del líder, eso se enseña en la universidad ecuatoriana, pero al parecer en Lovaina este principio cambia radicalmente

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