Pekín.-China celebra hoy y mañana el Festival de Medio Otoño, una de sus festividades más tradicionales, que este año se premia por primera vez con descanso laboral -e incluso "puente"- y en Pekín se ha mezclado con la fiesta paraolímpica que vive la ciudad.
El festival, que se celebra en el decimoquinto día del octavo mes del calendario lunar chino (una jornada que siempre coincide con la Luna Llena) es una celebración eminentemente familiar, por lo que no suele ir acompañada de fiestas o ceremonias en la calle pero sí es muy especial en el interior de los hogares.
Como suele pasar en las fiestas chinas, lo principal en el Festival de Medio Otoño ("Xinzhongjie" en mandarín) es comer un dulce especial en esta fecha, los llamados "pasteles de luna" ("yuebing"), redondos como el satélite terrestre y con diferentes rellenos según la región.
Este año, la fiesta en Pekín coincide con la celebración de los Juegos Paraolímpicos, así que muchos deportistas y entrenadores de todo el mundo podrán apreciar esta tradición: la organización ha colocado en el comedor de la Villa Paraolímpica una buena cantidad de estos "yuebing" para que los atletas participen de la fiesta.
Además, la villa celebra hoy un espectáculo artístico tradicional para aquellos que estén interesados en conocer la cultura china, mientras que en las habitaciones de muchos hoteles donde se alojan periodistas y preparadores se han colocado pasteles en las habitaciones como regalo.
La tradición establece que, tras una opípara comida con la familia, los chinos salen a la calle y comen estos pasteles mirando a la Luna llena si las condiciones meteorológicas lo permiten.
Este año, por primera vez en la historia, los chinos podrán desmadrarse más de la cuenta en las celebraciones de esta noche, ya que mañana es festivo para muchos de ellos.
El Gobierno chino declaró el año pasado el Medio Otoño y otros días tradicionales como día festivo, aunque este año, al caer en domingo, se ha desplazado la jornada sin trabajo a mañana, lunes.
No todos podrán disfrutar de ese día de asueto, como recuerda hoy la prensa china, entre ellos la mayoría de los 44.000 voluntarios que trabajan en los Paraolímpicos y se quedarán sin poder celebrar la esperada reunión familiar.
En las semanas anteriores, las tiendas y supermercados han vendido millones de estos pasteles, en aparatosos envases, ya que los chinos suelen regalarse mutuamente estos pasteles en el trabajo, el grupo de amigos o la familia, y cuanto más caros y barrocamente presentados, mejor.
Muchos chinos, sobre todo los jóvenes, reconocen que están un poco cansados de los "yuebing", debido a su sabor empalagoso y textura demasiado compacta, así que las productoras de estos pasteles buscan cada año innovar con nuevos sabores y rellenos diferentes al tradicional, que suele ser una yema de huevo duro.
Por ello, sabores occidentales como el café o el chocolate empiezan a tener más éxito que los tradicionales, y también los "yuebing" exóticos, como los de la provincia sureña de Yunnan, que están rellenos de jamón.
La fiesta se celebra también en las comunidades chinas en el extranjero, en otros países asiáticos como Japón o Vietnam, y en la isla de Taiwán, donde este año la llegada del tifón "Sinlaku" les ha aguado la fiesta.
La isla lleva tres días prácticamente paralizada debido a las fuertes lluvias y los vientos huracanados, por lo que muchas visitas familiares serán anuladas y Taiwán vivirá más pendiente de las nubes que de la Luna llena.
La fiesta es celebrada desde hace más de 4 000 años por la civilización china y está asociada a la leyenda de Chang E, una heroína que, según cuentan, voló desde la Tierra a la Luna y se quedó a vivir allí.
La leyenda dice que en la noche de hoy se puede ver la silueta de Chang E sobre el suelo lunar, y eso intentarán conseguir millones de chinos mientras devoran los pasteles de luna. (EFE)
Hora GMT: 14/Septiembre/2008 - 15:41
