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Chinchín busca a dos residentes

Publicado el 07/Febrero/2010 | 00:06

Continúa la búsqueda de Marlene y su hija Lisbeth Saquinga, desaparecidas el miércoles pasado por el desbordamiento del río Chinchín. Por ahora son 153 los damnificados por el aluvión



Cuatro días después del aluvión que asoló al poblado de Chinchín (Baños, provincia del Tungurahua) continúan desaparecidas Marlene y Lisbeth Saquinga.

El dolor de los familiares de la madre e hija Chinchín y el pesar de sus amigos y vecinos se expresa en todo momento. Ellos piden que continúe la búsqueda, a pesar de que ya no tienen esperanza de que se las halle con vida, para dar una digna sepultura a las mujeres

"No puedo creer lo sucedido, es muy triste que mi hermana y sobrina no estén con nosotros, tal vez si el pasado miércoles hubiesen salido al centro de Baños estarían salvas, pero se quedaron trabajando, como siempre…", dijo entre lágrimas Cecilia, hermana mayor de Marlene.

El esfuerzo para dar con las infortunadas mujeres también lo realizan familiares y vecinos de la destruida comunidad, ubicada a unos 20 minutos de Baños. En varias zonas por donde recorre el vertiginoso río Pastaza, con pala en mano intentan levantar la pesada masa de lodo que llega a la altura de las rodillas.

Mientras los bomberos de Baños y los ex moradores de Chinchín rastrean donde fue un pueblito de criadores de truchas, fruticultores, productores de orquídeas, guías de montañismo y senderismo, cuando logran retirar un poco de fango, el pesar y la impotencia se reflejan en los ojos de los afectados: "Mire esto, qué tristeza, ni los animalitos tuvieron tiempo…no comprendo por qué pasa esto…" comenta Luis Pungal, uno de los voluntarios que ayuda en la búsqueda de los dos cuerpos de la familia Saquinga.

El cruzar la tarabita de la cascada Manto de la Novia ya no es entretenido, el mirar desde el otro extremo (vía a Puyo) inspira temor y pena: "Nadie quiere ir a lo que quedó del pueblo, además la cascada está sucia, los dos chorros que ahora caen son negros, funestos", afirma Álvaro Guevara, un baneño que solía ir a Chinchín a visitar a un amigo.

Por ahora, la tarabita sirve para que los hombres de Chinchín puedan llegar al sitio del desastre, ayuden a buscar a las desaparecidas y asistan en el traslado de objetos, utensilios de cocina y electrodomésticos.

En estos días algunas autoridades han visitado la comunidad. En tanto las familias afectadas que, en su mayoría, se hospedan en casas de familiares y amigos se han visto obligadas a retornar al alberge que les ofrece la Casa Comunal, donde al momento hay unas 30 personas.

"Parece que se cumple aquello de que luego de tres días los anfitriones se cansan de las visitas, entonces algunos están regresando al alberge" asegura Jorge Campaña, presidente de la comunidad de Chinchin.

Durante estos días las mujeres de la comunidad cocinan y limpian la casa comunal, mientras los hombres participan en la búsqueda de las desaparecidas. Desde mañana unos 50 niños irán a una escuela, en la carretera al Puyo; y unos 60 jóvenes retomarán sus clases en los colegios de Baños.

La entrega de alimentos y víveres para los 153 damnificados es diaria. Donaciones voluntarias y varias instituciones se han hecho presentes con sus donaciones para los afectados por esta tragedia. (VCH)

Hora GMT: 07/Febrero/2010 - 05:06

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