Enfrentamientos en China

URUMQI. La ciudad de Urumqi, capital de la provincia china de Xinjiang, parecía ayer volver a la normalidad bajo el patrullaje de tropas antidisturbios y advertencias de las autoridades chinas sobre "severos" castigos a los responsables de la violencia interétnica.
El presidente chino, Hu Jintao, quien regresó precipitadamente al país luego de anular su participación en la Cumbre del G8, de los países más industrializados, y del G5, de las grandes naciones emergentes, que se lleva a cabo en Italia, se reunió ayer en Beijing con el Buró Político del Partido Comunista Chino.
Tras el encuentro, la más alta instancia dirigente del país emitió un comunicado en el que promete un severo castigo para los responsables de los disturbios étnicos que opone a hanes, etnia mayoritaria china, y uigures, principal minoría de Xinjiang, desde el pasado cinco de julio y que, según las cifras oficiales, dejaron 156 muertos ese día.
La estabilidad en Xinjiang, al noroeste de China, "es la tarea más importante y acuciante", indicó el comunicado difundido por la prensa china tras la cita.
De acuerdo con el diario español El Mundo, el Gobierno chino también aseguró que los disturbios del pasado domingo en Urumqi fueron actos premeditados llevados a cabo por musulmanes uigures, entre los que se hallaban "activistas separatistas que recibieron entrenamiento de Al-Qaida y otras organizaciones terroristas internacionales", afirmó el régimen.
En Urumqi, en cambio, los militares y policías antidisturbios eran menos numerosos, pero continuaban separando físicamente los barrios de hanes de los sectores uigures, musulmanes de lengua turca que constituyen la principal minoría de esa región. Las peleas étnicas enfrentaron a estas dos comunidades durante los últimos cuatro días.
La noche del domingo pasado, los hanes fueron el objetivo de los agitadores uigures en enfrentamientos que dejaron oficialmente 156 muertos. En cambio, el martes y el miércoles pasados, los hanes que buscaban vengarse de los uigures salieron a las calles.
El Congreso Mundial Uigur, de la disidente exiliada Rebiya Kadeer, afirmó que hasta 800 personas murieron en estos enfrentamientos y no 156, como indica el Gobierno. (AFP-VET)





