LIVERPOOL.- Un gol en contra del noruego John Arne Riise cuando se jugaban cinco minutos de los descuentos, supuso, ayer, para el Chelsea un empate in extremis 1-1 que lo deja con un pie en la final de la Champions League.
De hecho, la suerte parecía echada en el estadio de Anfield gracias al oportuno gol del desequilibrio del holandés Dirk Kuyt para el Liverpool cuando casi finalizaba el primer tiempo (43).
Y si bien el partido era para el olvido (de buen ritmo, pero más físico que técnico), el gol fue merecido para el equipo anfitrión que mostró un poco más que los Blues, que han creado fama de no saber estar en los momentos difíciles.
Pero cuando ya muchos pensaban en la vuelta en Stamford Bridge, la semana próxima, un centro desde la banda izquierda del marfileño Salomon Kalou obligó al desafortunado Riise a intentar despejar el balón de cabeza, presionado por el francés Nicolas Anelka, con tan mala suerte que batió a su propio arquero. (AFP)
Hora GMT: 23/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
