El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pidió el domingo pasado a su par estadounidense, Barack Obama, que retire sus tropas de la base militar de Palmerola (una base estadounidense) en Honduras, para demostrar su rechazo al golpe en ese país. "Si el Gobierno de los EEUU de verdad no apoyara el golpe ya hubiera retirado sus tropas de Palmerola", dijo Chávez en su programa "Aló, Presidente".
"Hágalo ya, Obama, y con eso demuestra que no está apoyando a los golpistas. Deje la ambigüedad, con un discursito y una sonrisa ya engaña al mundo", informó Chávez, según el diario The Miami Herald.
El pedido del mandatario se produce a pesar de que Obama ha mostrado su total rechazo al golpe de Estado y el Pentágono suspendió la cooperación militar a Honduras. "Demuestre si es verdad que está dispuesto a enfrentar a los halcones, si no mejor váyase porque va a terminar peor que (el ex presidente George W.) Bush". (CRR)
Hora GMT: 14/Julio/2009 - 05:04

14/Julio/2009 a las 11:04
Sobre el Chavismo:
Traducción libre del artículo del Wall Street Journal por Mary Anastasia O’Grady (julio 13)
Porqué Honduras despidió a Zelaya
*El anterior presidente amenazó con usar la fuerza contra el Congreso y otras instituciones.*
Si el mundo fuera perfecto el anterior presidente de Honduras, Manuel Zelaya, ahora estaría encarcelado en su propio país, en espera de su juicio. El Fiscal General de Honduras lo ha acusado de violar deliberadamente la ley de Honduras y la Corte Suprema ordenó su arresto en Tegucigalpa el 28 de junio.
Pero las fuerzas armadas de Honduras lo expulsaron del país a Costa Rica, cuando ejecutaron la orden de la Corte.
Su expulsión ha provisto argumentos a sus partidarios para alegar que fue tratado ilegalmente. Ahora es un héroe internacional de la izquierda. La Secretaria de Estado Hillary Clinton, el dictador cubano Raúl Castro, y el venezolano Hugo Chávez están en conjunto insistiendo en que sea restaurado al poder. Esta demanda no tiene fundamento. La detención del Sr. Zelaya fue legal, como lo fue su destitución del cargo por parte del Congreso.
Si hay algo debatible acerca de la crisis es la cuestión de si el gobierno puede defender la expulsión del presidente. De hecho el gobierno tiene buenas razones para esa acción, las cuales son dignas de la atención de la Sra. Clinton si es que está interesada en defender la democracia.
Además de atropellar entusiastamente la constitución, el Sr. Zelaya había demostrado que estaba listo a emplear las violentas tácticas del CHAVISMO para aferrarse al poder. La decisión de expulsarle inmediatamente fue tomada en el interés de proteger tanto el orden constitucional como las vidas humanas.
Dos incidentes a principios de año confirman lo dicho. El primero ocurrió en enero cuando el país se estaba preparando para nombrar una nueva Corte Suprema de 15 miembros, como lo hace cada siete años. Un concejo independiente compuesto por miembros de la sociedad civil había nominado a 45 candidatos. De esa lista, el Congreso iba a escoger los nuevos jueces.
El Sr. Zelaya tenía sus propios nominados en mente, incluyendo la esposa de un ministro, y cuyos nombres no estaban en la lista. De manera que se propuso presionar a la legislatura. El día de la votación, militarizó el área alrededor del Congreso y los reportes de prensa dicen que un grupo de hombres del Presidente, incluyendo el ministro de defensa, fue sin invitación al Congreso, para aumentar la presión. El jefe de la legislatura tuvo que llamar al servicio de seguridad para hacer retirar al ministro de defensa.
A la final el Congreso mantuvo su posición y Zelaya se replegó. Pero se había comunicado el mensaje. El presidente estaba deseoso de usar la fuerza en contra de las otras instituciones.
En mayo hubo una amenaza igualmente atemorizante para la paz, lanzada desde el grupo de Zelaya, cuando el Presidente ilegalmente presionó por un plebiscito para reformar la constitución. Puesto que no está permitido que el Ejecutivo convoque tal votación, el Fiscal General había anunciado que tenía la intención de aplicar la ley en contra de Zelaya.
Una semana después unos 100 agitadores, blandiendo machetes, se lanzaron hacia la oficina del Fiscal General. El líder del grupo dijo “hemos venido a defender la segunda fundación de este país”. “Si no nos hacen caso, recurriremos a la insurrección nacional”.
Estas experiencias asustaron a los hondureños porque sugerían con fuerza que Zelaya, quien ya se había alineado con Chávez, estaba ahora imitando su forma de apoderarse del poder. Otros protegidos de Chávez (en Bolivia, Ecuador y Nicaragua) han hecho lo mismo, rehusando aceptar controles sobre su poder, haciendo uso de las turbas y buscando debilitar a las instituciones.
Fue este gusto por la intimidación que causó el exilio de Zelaya. Honduras estaba preocupada de que si se quedaba en el país después de su arresto, fomentaría la violencia para tratar de derrocar al gobierno interino y restaurarlo en el poder.
No sería la primera vez. El Presidente de Bolivia Gonzalo Sánchez de Lozada fue destituido en 2003 usando justamente esas tácticas. Militantes antigobiernistas, entrenados por terroristas peruanos y financiados por Venezuela y por dinero del narcotráfico provisto por las FARC de Colombia, habían asediado a La Paz. Cuando en la ciudad escasearon los suministros, Sánchez de Lozada emitió un decreto para que guardias armados acompañasen a los camiones transportadores de víveres y combustibles. Los rebeldes, que tenían dinamita y armas, atacaron a los guardias. Murieron sesenta personas. El Presidente fue presionado para que renunciara.
Sánchez de Lozada me dijo por teléfono la semana pasada, que él presentó al Congreso Boliviano una carta de renuncia solo porque los Estados Unidos amenazaron con suspender la ayuda si él se marchaba del país sin hacerlo. Él firmó bajo coacción, pero la carta fue luego usada por la comunidad internacional para justificar lo que de hecho fue un brutal derrocamiento de la democracia, bajo manejo venezolano.
El hecho de que la OEA y los Estados Unidos nunca defendieron a la democracia boliviana no puede pasar inadvertido, ni para los hondureños ni para los chavistas. Podemos estar seguros de que Venezuela tratará de organizar disturbios similares, en un intento de provocar la condena del nuevo gobierno de Honduras. Pero los hondureños tienen mejores probabilidades de enfrentar esta estrategia manteniendo a Zelaya fuera del país, aunque no lo apruebe Washington ni la OEA.
14/Julio/2009 a las 11:42
Ver la paja en el ojo ajeno???????
Por qué Chávez no reitra todos sus tentáculos de varios países e la región???
Por qué en lugar de financiar revueltas en muchos países que no están de acuerdo con su dominio dedica todos esos fondos a levantar a su pobre población pauperizada??
15/Julio/2009 a las 11:49
Qué se habrá creído el tal Chavez para pedirle al Presidente de Estados Unidos que
retire sus tropas de Honduras?Se nota que le falta educación.Pobres venezolanos.