Hoy se conmemoran 100 años del nacimiento de Galo Plaza Lasso, presidente constitucional del Ecuador entre 1948 y 1952. Tras una etapa precedente de aguda crisis e inestabilidad política, fue el primer presidente de la República que completó el mandato para el cual había sido elegido.
Plaza Lasso dio testimonio vital de coherencia con sus arraigadas convicciones demócratas y liberales: respetó la ley, las instituciones y el régimen de libertades. A los atributos de equilibrio y tolerancia que caracterizaron su temperamento, se sumaban un ejemplar sentido práctico como estadista y la sencillez y la modestia propias de las grandes personalidades.
Esas dotes no solo se revelaron en su gestión como gobernante, sino en las altas funciones internacionales que desempeñó como pacificador por encargo de la ONU en el proceso de independencia de Chipre junto con el arzobispo Makarios y, después, cuando estuvo al frente de la Organización de Estados Americanos como su secretario general. En un momento en el que el Ecuador vive el descrédito de la política, tiene enorme valor volver los ojos al ejemplo de personajes de la historia que, como Galo Plaza Lasso, encarnan virtudes cívicas que requiere el país para fortalecer una cultura de respeto a la ley y a las instituciones democráticas y el régimen de libertades: tolerancia y equilibrio para propiciar el diálogo y los acuerdos sociales y sentido práctico para guiar al Ecuador por un sendero de estabilidad y para afrontar la lucha contra la pobreza y la falta de equidad.
Hora GMT: 17/Febrero/2006 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
