Por Roberto Fernández
Mucha gente sin trabajo anda con la probabilidad de alcanzar algún puesto en la renovada partidocracia
Se percibe como un miedo general. Aparte de las catástrofes producidas por huracanes e inundaciones y además de la violencia que no se apaga en diversos puntos calientes del planeta, tenemos serios problemas económicos mundiales, como la escasez de alimentos y la pérdida de puestos de trabajo por nuestros emigrantes en el extranjero. Cierto que baja el petróleo en los mercados internacionales (para nosotros no es precisamente una buena noticia), pero la crisis inmobiliaria de los Estados Unidos sigue tumbando sólidas instituciones bancarias y financieras y, sobre todo, aquella ilusión, tan llena de esperanza, de creernos que las cosas empezaban a ponerse muchísimo mejor y que la crisis ya empezaba a ceder y a verse superada. Parece que en Wall Street algunos no tuvieron la virtud de vencer su ambición y que esta acabó rompiendo el pequeño soporte de probabilidad que la sustentaba. Ahora esta reciente inyección de $180 000 millones solidarios parece serenar algo los nervios, pero ¿será bastante? El Papa decía hace unos días que la humanidad está siendo destrozada por la ambición del dinero y del poder y que es necesario retornar al camino del Buen Dios, de la ética y de los valores humanos. Palabras muy serias y muy profundas que merecen meditarse y ser puestas en práctica.
Por otra parte, a nivel de nuestro país, ese mismo miedo se percibe también. Los precios y la inflación están subiendo. Mucha gente anda por ahí sin trabajo y especulando en la pequeña probabilidad de alcanzar algún puesto en la renovada partidocracia y sus parcelas de poder recién alcanzado. Además la coyuntura política que estamos viviendo es un espejismo que ya está por terminar y que nos devolverá sin piedad a la cruda realidad de saber que no es lo mismo predicar que repartir el trigo. Los partidarios del Sí están temiendo que la nación está saturada de propaganda oficial y saben, por sus propios asesores, que la saturación es muy peligrosa en la última semana de cualquier campaña electoral. Los partidarios del No tienen el temor de perder por no haber hecho bastante, por haberse dejado amedrentar y por no contar con recursos ni tiempo suficiente. Sin embargo, la suerte estaba echada ya, porque la verdad es que los votantes irán a votar emocionalmente, en su mayoría se han dispensado de pensar, ni siquiera han querido leer el texto constitucional. Padecemos como una ceguera, colectivamente consentida, pero sabemos, aunque nos aterre, que habrá que abrir los ojos al final. Por eso, el 28 de septiembre asistiremos todos a un acto de fe o de incredulidad en un presidente que no percibe ni le tiene miedo a la soledad de mandar y que tendrá que afrontar el desencanto de no poder cumplir lo que él solo les ofreció a tantos.
Ojalá que en esta semana que nos falta podamos hacer un último esfuerzo, pensar y decidir las cosas muy bien. La verdad es que la mayoría de nosotros deseamos amanecer el 29 de septiembre a ver si por fin volvemos a la normalidad, una vez terminada la zarabanda política de todos estos meses. Lo que hace más agradable vivir es lo cotidiano: ese trabajo, ese hogar, esa fe, esos amigos, que ninguna clase de ideología nos debiera suplantar. Y, pase lo que pase, no debemos olvidar que, después de cualquier diluvio, los peces sobrevivirán.
rofer@hoy.com.ec
Hora GMT: 20/Septiembre/2008 - 05:11

20/Septiembre/2008 a las 08:25
Padre Roberto: La única ceguera real es la de quienes no ven que la mayoría que van a decir SI a la nueva constitución es la de quienes, por décadas, han sido expoliados por un sistema perverso e injusto que ha hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Y esto, muchas veces, con la complicidad de una Iglesia divorciada del Evangelio que se olvida de la primera proclama que hizo Jesús, al inicio de su ministerio: "El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a libertar a los oprimidos...". Ojalá -como usted espera- esta semana se recapacite, pero no en espera de que las cosas queden como estuvieron, sino en que quizá ésta es la última oportunidad para que en nuestro país haya un cambio sin violencia.
20/Septiembre/2008 a las 19:23
Su Comentario es un INSULTO a la humanidad, seguro su ceguera en esto últimos 30 años debe ser muy aguda, yo pienso y luego existo, y yo pienso que Usted es un MAMARRACHO y de los peorcito, yo le comento que muchos de los ciegos, animales et ignorantes que ganaremos un nuevo marco jurídico, político, económico nos daremos mucho gusto en enseñarle un poco de HONESTIDAD que le falta mucho, si no puede analizar regrese a la escuela ya reconstruida por la administración actual,
REPITO USTED ES UN MISERABLE MAMARRACHO.
20/Septiembre/2008 a las 19:48
Sr. Fernandez, si esto de conseguir empleo en nuestro pais siempre ha sido asi, ya que los hijos de los que integran los grupos de poder hacian amarres para empleos y concursos, o mejor dicho ellos ya tenian sus candidatos y ganadores antes siquiera de que el concurso se realize, y lo puedo asegurar porque yo he visto eso personalmente en el ministerio de salud.
Las cosas que pasan en nuestro pais son escandalosas, por un lado los lideres escogidos por nuestro pueblo democraticamente, son atacados, ridiculizados y acusados por embusteros politicos de minoria. Por otro lado la crisis economica que usted correctamente detalla.
Con un alcalde cantonal que prohibe que la gente venda en los buses mientras el se vanagloria de que hace obras y su gestion es un ejemplo mundial. Y los pregoneros del NO que para hacer oposicion a este gobierno llevan sus empresas a otros paises.
La ceguera colectiva esta en aquellos que no quieren recordar estas cosas, y no quieren votar por el cambio. Existe una cantidad de vaticinadores, pronosticadores y adivinos criollos que dicen, que de perder el no, el pais va a entrar en crisis. Me pregunto, ?crisis para quienes?, ?para los pobres? no lo creo, porque ellos siempre han vivido en crisis. La crisis se viene para los CORRUPTOS que viven ciegos de poder y control.
Esta es sola mi opinion; pero, para mucha gente que participa en estos foros, se siente aludidos por mis comentarios, mi intencion no es ofender a nadie, solamente esta enfocada en decir la verdad.