'Yo pongo gratis el local para las reuniones de Alianza País (AP) y, si quieren, también para los comités de defensa de la revolución ciudadana (CDR), porque ya no quiero que le hagan la vida imposible al presidente', afirmó Apolo Beltrán, adepto de AP.
En su café-bar La Casita, en el norte de la capital, ya ha organizado dos campañas: la del alcalde de Quito, Augusto Barrera, y la del presidente Rafael Correa.
El exterior de su local es de color blanco, mientras que, en su interior, destaca el verde, pues debe estar presentable para las reuniones de los cederistas.
"Este es un mandato del propio presidente, pues él, en el estadio Olímpico, anunció que su proyecto político se radicalizará con la creación de los CDR en cada barrio", recordó Beltrán.
Otra simpatizante de AP que sigue este mandato es Blanca Paucar, que vive en La Argelia, en el sur de Quito. Ella contó que, por lo menos una vez por semana, se reúnen los dirigentes de Guamaní, La Ecuatoriana, La Ferroviaria, para hablar de cómo van a defender la llamada revolución ciudadana.
"La defensa de la revolución se da desde la organización barrial", enfatizó Paucar.
Para el funcionamiento de AP y de los CDR, el buró político del partido creo en 2008 un instructivo que tendrá reformas. (MING)
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Hora GMT: 01/Noviembre/2009 - 23:11
