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Entre marzo y abril de este año, se efectuaron 58 matrimonios de ecuatorianos con extranjeros
En el área de Matrimonios del Registro Civil (RC), en el norte de Quito, una ecuatoriana de 43 años esperaba el pasado jueves su turno para entrar a la sala n.º 2, en la que contraería nupcias con un cubano de 26 años. "El amor no tiene edad", explicó sin mucho afán.
Un fotógrafo de esa dependencia les ofreció sus servicios: fotos de la pareja y un ramo de flores a elección de la novia. El novio pasó de largo. "No, gracias. Ya tenemos cámara", respondió tajante, e ingresó a la sala dejando atrás a su "amada esposa". Al salir de la sala, nadie los felicitó. No hubo arroz, testigos ni fotografías.
"Ese matrimonio es una farsa. Todos los días viene por lo menos un cubano para casarse con una ecuatoriana", comentó un empleado. En los pasillos, había dos parejas más que se iban a casar.
Es una ola de matrimonios montados. Y eso lo sustentan las estadísticas del Registro Civil. En los últimos meses de 2008, se registraron hasta 40 compromisos de ciudadanos nacionales con extranjeros. Solo entre diciembre de 2008 y junio de 2009, hubo 702 matrimonios entre cubanos y ecuatorianos.
Lo particular de las uniones son las diferencias sociales y económicas en la pareja. En algunos casos, los ecuatorianos son de escasos recursos económicos o con instrucción educativa inferior.
Por ejemplo, el propietario de un bar, ubicado en las calles Joaquín Pinto y Amazonas (norte de Quito), mostró con orgullo su cédula tras haberse nacionalizado.
En la credencial, él tenía instrucción superior, mientras que "su esposa" se registró con instrucción secundaria. "¿Mi mujer?, no sé dónde está. Ella nunca viene", dijo indiferente el joven, el que aseguró que vivía en el país desde hace nueve meses.
Hay quienes no ponen pretextos y confiesan que la razón de su compromiso fue por conveniencia. "Es la forma más fácil de conseguir la nacionalidad ecuatoriana", reconoció la cubana María J., de 29 años, quien obtuvo su cédula de ciudadanía a inicios de este mes. La ciudadana confesó que ahora, en calidad de ecuatoriana, podrá emitir hasta tres certificados de invitación a cualquier persona que desee venir al país. Los cubanos necesitan un oficio de recomendación para salir de su país. María aseguró que podría cobrar unos $700 por cada carta.
Facilidad de ingreso
Una de las razones por la masiva y repentina migración fue la disposición del presidente Rafael Correa de eliminar el visado de turismo para los ciudadanos cubanos. La disposición entró en vigencia el 20 de junio de 2008 con resultados inmediatos. De acuerdo a los datos de la Dirección Nacional de Migración, en lo que va de 2009, ingresaron al país 14 788 cubanos.
Carlos J. (32 años) comentó que fue el primero de los seis miembros de su familia que decidió probar suerte en el Ecuador. Para venir al país, gastó $2 200 (lo más caro fue conseguir la carta de referencia y el boleto de ida). Desde hace un mes, se dedica a atender a los clientes de un bar karaoke en el sector de San Carlos (norte de Quito).
Carlos sabe que la Ley le permite permanecer tres meses en el Ecuador. Él está convencido de traer a sus seres queridos para que vivan aquí, pero le preocupa no haber encontrado todavía "pareja" para casarse y obtener la doble nacionalidad.
Para Marco Antonio Dehesa, presidente de la Asociación de Residentes Cubanos en el Ecuador, esta situación se produce porque sus compatriotas han visto al país como un entorno en el que pueden levantar sus negocios y crecer profesionalmente.
Dehesa no niega que sus coterráneos sean capaces de pagar a la gente para casarse, pero sostuvo que esa situación tiene una responsabilidad compartida. "Los ecuatorianos también se ofrecen (para contraer nupcias) y, por supuesto, el cubano lo ve como una posibilidad que también aprovechará". (GCA)
Otras cifras
En 2005, los cubanos que ingresaban al país eran 2 726; de ellos, unos 225 no registraban salida.
En lo que va de 2009, la movida migratoria de estos extranjeros llegó a 17 262 personas.
De ese número, 2 880 cubanos -hasta finales de agosto- no han salido todavía del país.
"Quiero quedarme aquí para ganar en dólares"
No hablan con nadie, solo con sus "paisanos". Acuden desde las 09:00, pero la concurrencia es mayor al mediodía. Son los ciudadanos cubanos que se concentran en su Embajada, ubicada en las calles El Mercurio y Juan Alcántara.
Cada 30 minutos, un empleado de la institución llama a cada individuo por el apellido. La espera para tener su entrevista es larga, pero ellos no se desaniman. "Voy a ver cómo me puedo quedar aquí, porque quiero levantar un restaurante", explicó una ciudadana que se encontraba en el Ecuador desde el 16 de agosto. "Mi amiga tiene un bar y le ha ido muy bien. Además, aquí ganas en dólares. Yo como profesora gano 300 pesos mensuales. En un día recibiría más que lo que gano en una año allá", comentó la isleña.
Hay quienes acuden por otras razones. "Vine para renovar el permiso de estadía. Quiero quedarme a estudiar", comentó un universitario que provenía de La Habana. Él aseguró que ese trámite solo le costaba $20, pero en una carpeta, además de su título universitario y su pasaporte, llevaba un fajo de billetes. "Un cubano puede pagar hasta $2 000 por un trámite. Quieren quedarse para hacer plata", comentó una "tramitadora".
En un día normal gana entre $50 y $200 por cada "trabajito", pero si la diligencia es complicada, la tarifa sube.
La labor más común es buscar a ecuatorianos (as) que quieran contraer matrimonio con cubanos. Ella se pone en contacto con un compañero que trabaja en el Registro Civil (RC). Este le indica cuántas personas están disponibles y le dice cuánto le cuesta la pareja. En promedio, un cónyuge cobra $300, además tiene que pagar a sus contactos y, si está de apuro, debe dar otra cuota para que la gestión sea rápida en la dependencia pública.
Los extranjeros ya la conocen y ella sabe que tiene que andar con cuidado. "No se puede hacer trampa con ellos", dijo.
En voz baja, contó: "Un amigo quiso hacer trampa a unos cubanos que le habían pagado $8 000 para tener su residencia. Él quiso escapar pero lo agarraron. Le cortaron los dedos de una mano y le exigieron los papeles. Mi amigo les dio los papeles y se desapareció".
Orlys Ernesto Torres, cubano residente, reprochó que algunos coterráneos se valgan de trampas para quedarse en el país. "Esas conductas dañan la imagen de nuestra tierra. Debería haber más control de las autoridades para evitar uniones por conveniencia", dijo. (GCA)
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