Proyecto de Constitución que se someterá a votación establece obligaciones del Estado en el ámbito cultural
Incentivar la libre creación, salvaguardar la memoria social, apoyar el ejercicio de las profesiones artísticas, garantizar la diversidad de la oferta y promover la producción cultural, son algunas de las obligaciones del Estado que establece el proyecto de nueva Constitución que se someterá a referéndum.
La propuesta más polémica y sensible en este ámbito es la que acaba con la autonomía de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE). Los artículos 377 y 378 plantean la creación de un Sistema Nacional de Cultura, integrado por las instituciones que reciben fondos públicos, no exentas las autónomas. La rectoría del sistema lo ejercerá un ente gubernamental como el Ministerio de Cultura.
Franklin Cárdenas, presidente de la CCE de Chimborazo, asegura que se trata de un retroceso. Con esta postura, los creadores tendrán que estar sujetos a la simpatía o antipatía de los gobiernos de turno, del ministro de Cultura o del gobernador, algo que es inadmisible.
Jaime Galarza, presidente encargado de la matriz de la CCE, indica que el Estado tiene derecho a ejercer una labor coordinadora, pero dice que una cosa es la orientación y otra la imposición. No aceptamos estar subordinados a políticas ni de este gobierno, ni de ningún otro.
El proyecto incluye el concepto de libertad estética (art. 21), pero paradójicamente esta libertad parecería estar amenazada con el hecho de que la Casa pierda su autonomía.
Para la asambleísta Betty Tola, de la Mesa de Régimen de Desarrollo, que redactó parte del articulado, no hay nada más falso. La libertad de expresión cultural no pasa solo por la CCE, pasa por sus actores. La diversidad cultural se encuentra en los pueblos y nacionalidades de nuestro país.
La asambleísta y cineasta Tania Hermida argumenta que en la práctica, la autonomía de la Casa ha significado simplemente la imposibilidad de saber cuánto, cómo y en qué se gastan los 20 millones de dólares de fondos del Estado que recibe anualmente esta institución.
Aunque el periodista y escritor Carlos Calderón Chico denuncia rencillas internas al interior de la CCE del Guayas y la falta de una política clara, sobre todo en los últimos años, cree que es fundamental que este organismo conserve su autonomía. De lo contrario siempre existirá el peligro, el riesgo de que se apoyen solo proyectos artísticos que estén en función de una tendencia ideológica.
La Constitución del 98 reconocía derechos culturales, pero no mencionaba ninguna obligación concreta del Estado para que estos derechos se cumplan, resaltan sus impulsores. Según Tola, los recursos que se liberen de la eliminación de los fondos de estabilización, y gracias al texto que establece las prioridades y los límites del servicio de la deuda pública, garantizarán el ejercicio de los derechos de los ecuatorianos. (AGV)
Proyecto 2008
Art. 378.- El sistema nacional de cultura estará integrado por todas las instituciones del ámbito cultural que reciban fondos públicos y por los colectivos y personas que voluntariamente se vinculen al sistema. Las entidades culturales que reciban fondos públicos estarán sujetas a control y rendición de cuentas. El Estado ejercerá la rectoría del sistema a través del órgano competente, con respeto a la libertad de creación y expresión, a la interculturalidad y a la diversidad; será responsable de la gestión y promoción de la cultura, así como de la formulación e implementación de la política nacional en este campo.
Constitución 1998
Art. 65.- El Estado reconocerá la autonomía económica y administrativa de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, que se regirá por su ley especial, estatuto orgánico y reglamento.
Art. 62.- La cultura es patri-monio del pueblo y constituye elemento esencial de su iden-tidad. El Estado establecerá políticas permanentes para la conservación, restauración, protección y respeto del patrimonio cultural tangible e intangible, de la riqueza artística, histórica, lingüís-tica y arqueológica de la nación, así como del conjun-to de valores y manifestacio-nes diversas que configuran la identidad nacional, pluricultural y multiétnica
Betty Tola, Asambleísta PAIS
Esta Constitución es más abarcativa en términos de objetivos, también establece un mayor nivel de detalle, desagre-ga de mejor manera; por ejemplo, qué significa todo lo que es el patrimonio cultural, y precisa cuáles serían las responsabilidades del Estado.
Jaime Galarza, Presidente (e) de CCE
La experiencia indica que cuando la cultura es manejada rígidamente por cualquier tipo de Estado, el arte se estanca. Para nosotros, la garantía para que haya desarrollo cultural es que existan canales de libre expresión, de independencia y de autonomía institucional.
Carlos Calderón Chico, Escritor y periodista
La pérdida de la autonomía de la Casa de la Cultura significaría un golpe a un proyecto de más de 60 años. Esa autonomía le permitió al Ecuador mostrar lo mejor de su expre-sión cultural. Lo peligroso es que se dé rienda suel-ta al revanchismo que ya ha existido a su interior.
Luis Padilla, Compositor
No hay precisión en el tratamiento de las patentes con derecho de autor. El inciso 3 del artículo 380 del proyecto de nueva Constitución podría dar pie a que se materialicen proyectos como el del CD genérico que propuso el Ministro de Cultura, algo que no puede darse.
La palabra genérico la quie-ren asimilar en la patente, y no se puede declarar la obra de un artista como genérica, porque no existe esa figura en derecho de autor.
Enrique Ponce Morán, Actor
En comparación con la Constitución de 1998, el texto actual le da más espa-cio al arte como uno de los elementos principales para el desarrollo de los habi-tantes. El Sistema Nacional de Cultura, que integrará a mucha gente, y el derecho cultural de los ciudadanos son temas de avanzada. El resto ya será la lucha de cada gremio por conseguir leyes que le den autonomía. Así como hoy se tiene la Ley del Cine, el teatro también necesita la suya.
Hora GMT: 23/Agosto/2008 - 05:00 Fuente: Diario EXPRESO Ciudad Quito
