|    Pico y placa Quito:  9-0    |  

Carne de perro

Publicado el 01/Noviembre/2008 | 00:04

Por Margarita Laso

Recuerdo la neblina de La Floresta. Dejaba ver de los árboles solo las copas negras, algunas puntas erizadas, saetas de gigantes cipreses. En un nocturno silencio podían oírse, era raro, los pasos de los caminantes y el gorjeo de alguna pareja. También un silbato. Se acercaba y luego se alejaba, con la marcación leve de un caballo en el asfalto. Paseaba por el barrio pitando en la noche, y cada tanto, a la luz del día, venía de casa en casa el dueño de este instrumento siempre invisible. Era "el ronda". Venía a cobrar por dar vueltas silbadas. Está cuidando, decían. Siempre sospeché que esta vigilancia era algo inútil, pues, entonces el hombre circulaba antes que con sigilo, con lentitud. Sin embargo, su figura, en el humo escénico, era algo intimidante: tenía la apariencia de un disfrazado. Era atemorizante, sí. También porque, de algún modo, todo vigilante lo es.

Años más tarde, el mismo ronda circulaba en un carro viejo parecido a una lancha y, con todos sus años retorcidos encima, tiraba el carro a las mujeres, que eran las mismas que le abrían las puertas y acaso le entregaban alguna paga mensual. Después, el fin de este guardia fue la cárcel. Y el motivo que lo llevó allí con todos sus huesos, fue un camal clandestino. Una bárbara fábrica de salchichas de perro.

De entonces a acá la ciudad se ha transformado. La neblina aparece como aventada por los carros veloces y el barrio de casas pacíficas es ahora un centro de encuentros: hay oficinas, restaurantes, colegios, bares. Hay cuidadores de carros que se disputan los pedazos de veredas y gran cantidad de guardias. Hay abusivos que ponen jabas para guardar el puesto. Es el entorno en el que los robos de vehículos, accesorios, carteras, son frecuentes. ¿Hay mayor inseguridad ahora? Claro. Y más actividad urbana. Antes solo estaban las casas dormidas en la penumbra gaseosa, ahora está la ciudad con todas sus ardientes demandas y sus habitantes vulnerables volcados a la jugosa calle. Y además, un montón de guardias armados. Y otro tipo de miedos.

¿Crecen los cuerpos de protección a la misma velocidad que las ciudades? ¿Crece el sistema de justicia? Es evidente que no. Lo mismo pasa con las otras demandas del crecimiento poblacional. No crece la provisión de servicios, la oferta de vivienda, no crece la planificación de los barrios, no crece la seguridad en la forma geométrica en que crece la población. Solo la inequidad parece crecer también geométricamente. Y la seguridad, en todas las direcciones, se relaciona a la provisión de servicios, al ordenamiento de las ciudades, el amparo social, a la educación, a la marginalidad.

De ahí que considero de alto riesgo el no discriminar los delitos, los hechos de sangre, las acciones políticas violentas. Vandalismo estudiantil, asaltos, protestas con llantas para exigir protección, suicidios, atropellamientos, supuestos asesinatos del narcotráfico, "ajustes de cuentas", acuchillamiento de mujeres de todas las edades, no pueden producir un solo índice de desprotección, si no varios. De lo contrario, terminaremos confundiendo inseguridad con inmigración, seguridad con represión. Estaremos a un pequeño paso de criminalizar a los refugiados, por ejemplo. La falta de discrimen es un peligro, tanto como lo es el crimen mismo. Es una amenaza, como un disfrazado Ronda que vende carne de perro. Como este inocente cartel de Quito que reza: "Bienvenidos al barrio La Amistad. Todo ladrón cogido será quemado".

mlaso@hoy.com.ec

Hora GMT: 01/Noviembre/2008 - 05:04

Archivado en | Opinión Perspectivas 

Tags : Margarita Laso 



Actualizado por

1

hoyenlinea - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Comentarios

Recuerda que son opiniones de los usuarios y no de www.hoy.com.ec. HOY se reserva el derecho a eliminar las expresiones ofensivas, injuriantes o no acordes a la temática tratada.
  1. 1 Carlos Astudillo desde - Guayaquil

    Por què no escribe esta articulista algo de mas provecho?
    Ojalà me lo publiquen estos vagos de los editores qe se las pasan de vacaciones no mas.

  2. 1 Armando desde - Riobamba

    Los articulos de los editorialistas son mucho pastel para los burros, por eso no es para todos. Hablar sobre la criminalidad que crece cada dia en nuestro pais y que no va de acuerdo a la dinamica del avance de nuestra sociedad, hacer un analisis de las causas de la delincuencia no puede ser de provecho para aquellos que si no tienen la capacidad intelectual suficiente como para saborear la esencia del articulo, tampoco van a poder digerirlo. Que sera "de provecho" para este gente...? Mejor es que se busquen revistas de monitos nomas, y no se metan en cosas de mayores.

  3. 1 Roberto

    Gracias Señora, por escribir este artículo, por muchos otros, por la cultura que atesora y comparte. Esto hará que conservemos al menos la esperanza del cambio positivo, en un medio tan deplorable como el que valientemente describe con absoluto realismo e imparcialidad. No cáen en saco roto sus palabras. Seremos más los que reflexionemos acerca de los hechos descritos, que desgraciadamente para algunos son "lo normal" y esto hará que surjan los cambios necesarios para hacer de la ciudad un lugar más humano, donde los derechos y deberes sean los instrumentos de la convivencia.

  4. 1 Carlos Astudillo

    No se trata de intelectualidad ni ninguna otra cosa.
    Què se saca hablando y hablando y haciendo diagnòsticos de la realidad cuando ya todos sabemos por què estammos como estamos.
    El burro es aquel que escribe de "intelectualidad" y que de paso ni sabe estructurar una buen redacciòn.
    Esta articulista lo que se dedica es a defender soterradamente los "logros" de este gobierno hambreador y fascista

Publicidad