El género documental es posiblemente el más adecuado cuando se trata de hacer una denuncia social y es a la vez una de las formas más efectivas de protesta, ya que en una sala de cine es como si la vulnerable audiencia no tuviera más remedio que empezar a militar por la causa que ha visto exhibida en pantalla.
Carlos Andrés Vera, bajo esa premisa, logró su cometido el pasado jueves cuando estrenó su primer largometraje documental Taromenani, el exterminio de los pueblos ocultos, frente al enorme salón de la Casa de la Música repleto.
Tal como Vera comentó al inicio no se trata de una pelÃcula que vaya a gustar a todos. Y es claro que al menos la ministra de Medio Ambiente, Ana Albán, no debió salir satisfecha de la proyección tras ver imágenes de los jeeps viejos de su Ministerio estacionados en el parque YasunÃ, coleccionando musgo, en lugar de persiguiendo madereros ilegales.
El documental habla del exterminio paulatino de ciertas comunidades que habitan en la profundidad de la selva y que no han sido contactadas. Se busca los orÃgenes del pueblo a partir de quienes son sus enemigos e intentan exterminarlos, y se explora eventos de los últimos 50 años que hablan de masacres, muertes de misioneros, explotación petrolera y maderera y casos de asesinatos que han quedado en la impunidad. Con su pelÃcula, al parecer Vera ha hecho lo que el Ministerio del Ambiente no ha podido: encontrar la "cabeza" del "monstruo", que son todos aquellos enemigos de los pueblos ocultos que por intereses económicos los exterminan. El cineasta proyecta además una denuncia que involucra a más de una institución y que exige a la vez el compromiso de la sociedad civil. (PST)
Hora GMT: 17/Febrero/2007 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito













