Opinión de HOY
Un enfrentamiento a bala entre reclusos en la PenitenciarÃa del Litoral dejó, el sábado último, tres muertos y cuatro heridos.
El episodio de violencia, que no es el primero en el año en ese centro penitenciario, solo es una señal más de que se mantiene la deplorable situación carcelaria allà y, en general, en todo el sistema de reclusión en el paÃs.
A pesar de las emergencias y, con ellas, la movilización de recursos para el sistema penitenciario, persisten en él males crónicos como el hacinamiento y las carencias de infraestructura y el predomino de condiciones incompatibles con la dignidad humana en las cárceles.
En los 35 centros, llamados de rehabilitación social, que funcionan en 19 provincias del paÃs permanecen más de 17 000 presos. Sin embargo, de acuerdo con organizaciones de Derechos Humanos, solo tienen capacidad para albergar alrededor de 12 mil reclusos.
Al hacinamiento, se suman la falta de personal capacitado para administrar las cárceles, la escasa formación de guÃas penitenciarios, la persistencia de arraigadas prácticas de corrupción y violaciones a los derechos humanos, la ausencia también de programas ocupacionales y polÃticas eficaces para la rehabilitación de los detenidos y su reinserción social.
Los problemas de sobrepoblación carcelaria no se resuelven en Ecuador; por el contrario, tienden a agravarse por la tendencia a endurecer las penas sin considerar las condiciones penitenciarias. Tampoco se ha resuelto, en los niveles de la justicia, la falta de agilidad en el curso de los procesos penales. Un alto porcentaje de la población carcelaria corresponde a presos sin sentencia.
Las cárceles se mantienen como espacios de reproducción de los delitos y la violencia. Prueba de ello son episodios como el que se produjo en la PenitenciarÃa del Litoral. La crisis carcelaria no tiene aún una respuesta eficaz.
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Ciudad Quito







