Norte de Quito

Grafitis, calles sin adoquinar, basura e inseguridad son algunos de los problemas de los 54 mil habitantes del barrio capitalino

Quien llega a Carapungo se encuentra con un paisaje típico de la Costa. En la vía principal hay más de 10 restaurantes que ofrecen toda clase de mariscos. La mayoría está ambientada con cañas y plantas exóticas de la Costa.

Sus dueños llegaron al sector luego de las oleadas migratorias de los años ochenta. A pesar de ser minoría (30% de la población de ese barrio), lograron integrarse al sector.

Carapungo se conformó en 1986 como parte del programa bandera del presidente León Febres Cordero. El propósito era construir 84 mil viviendas para personas de clases media y media-baja. Esto se cumplió. Sin embargo, Paulina Guerrero, jefa ambiental de la Administración de Calderón, dice que las construcciones no tuvieron una adecuada planificación. La mayoría de casas está asentada sobre rellenos. En el sitio hay 5 500 predios en los que habitan 54 mil personas, en 165 hectáreas.

Gran parte de la basura que generan (14 toneladas diarias) es depositada en las esquinas de calles y hasta en los parques.

Entre las más afectadas están las calles San José de Morán y El Doral, en las que los desechos se amontonan bajo rótulos municipales que solicitan su cuidado.

Susana Prado, moradora, comentó que en las quebradas Murrillo y San Luis, en la etapa E, algunos vecinos arrojan desechos. "Cuando uno bota, los demás hacen lo mismo", dijo.

Para frenar este problema, la Administración Zonal adecuó 20 puntos limpios de deposito clasificado de desperdicios en conjuntos residenciales y escuelas.

Los fachadas de espacios públicos y casas tienen tantos grafitis que son difíciles de contar. El colegio Helena Cortés Bedoya es el más afectado.

En Carapungo, solo la av. principal, Padre Luis Vaccari, y otras 10 calles tienen nombre. El resto cuenta con placas que tienen una letra y un número. Los vecinos aprendieron a ubicarse por etapas. A otros les toma hasta 30 minutos encontrar una dirección. Hasta fines de año se colocaría nueva nomenclatura. (PAO)

La inseguridad es el problema que más preocupa a moradores

Martha Gonzaloma, moradora, comenta que el principal problema de Carapungo es la inseguridad. "Aquí, hay dos quebradas: la Murillo y la San Luis. Los delincuentes vienen y botan en ellas a los muertos", señala.

Gonzaloma afirma, además, que dentro de las quebradas hay una pequeñas cuevas en las que los malhechores violan por las noches a niñas y jóvenes.

A pesar de ello, en la Administración Zonal Calderón ningún caso de violación se ha reportado desde enero hasta abril. Oswaldo Peralta, encargado del área de seguridad de la Administración Zonal, dice que trabajan actualmente en planes para contrarrestar delitos como el robo.

Así, los vecinos del lugar formaron seis comités, de siete personas cada uno, para sensibilizar a la gente sobre la importancia de llevarse bien entre vecinos. "Por las noches, ellos se cuidan mutuamente y reportan cualquier novedad", indica Peralta.