Por Simón Espinosa Cordero
simeco@hoy.com.ec
Ceci: Me pones de ejemplo al presidente Barack Obama porque reconoció que se había equivocado al nombrar a un par de personas, entre ellas al jefe de la mayoría del Senado Tom Daschle, quien no había pagado los impuestos a tiempo. Aquí, en cambio, se paga a tiempo, y te llama el SRI y dice que debes $51 mil y que te van a coactivar. Tan simple como una llamada de teléfono, aunque sumado el sueldo que se gana al año ni de lejos se llega a esa ilusión.
El señor presidente de la República se va reelegir. Lo más probable es que ganará, pues su popularidad está muy alta. Es popular en el Ecuador profundo, frase con que el presidente Osvaldo Hurtado se refería a quienes fueron desde siempre menos iguales que el resto. En la burbuja de la sociedad, el presidente es temido. Los del De profundis quieren al presidente entre otros motivos por las carreteras y la educación.
El Ministerio de Obras Públicas ha puesto su empeño en la magnitud y en la lógica de la contratación. Ha invertido casi cinco veces más que el promedio de gobiernos anteriores. Cerca de $1 000 millones el monto de los contratos firmados en el año 2008 para nuevos proyectos viales, fuera de lo suscrito en 2007. El año pasado se iniciaron 57 proyectos para 2 942 kilómetros de caminos. Además se están ejecutando 150 proyectos comenzados en años anteriores.
Todo esto significa, Ceci, que la mitad de la red vial del país está en reconstrucción. En todas las provincias hay obras en marcha y, por supuesto, en las tradicionalmente olvidadas: Cañar, Azuay, Loja y Manabí.
En cuanto a la nueva lógica de la contratación, antes se construían carreteras que se dañaban enseguida. El Estado gastaba mucho en repararlas. Ahora, en los lugares más difíciles, se construyen vías en hormigón que duran de 30 a 40 años. Y en las de asfalto, los contratos contemplan el mantenimiento obligatorio de las constructoras por cuatro años, lo que obliga a construir mejor. Según el Ministerio, con estas obras se han generado 45 mil empleos. Las carreteras están a la vista.
El presidente anda obsesionado con la educación. Está poniendo los medios, pero no sé si logrará el cambio. Me parece, Ceci, que no hay suficientes maestros convencidos de que deben cambiar. Yo sometí a un test a varios maestros: les pregunte qué era más importante si la Matemática o la escoba. Nadie acertó. Si tu vivieses en Ecuador, Ceci, verías que con excepción de ciudades como Cuenca, Loja, Cotacachi (las que llevan sangre judía) y alguna que otra, la basura va invadiendo el país en campos y ciudades. No hablo de la basura del pensamiento, sino de la basura real y maloliente. La culpa es de los municipios en un 25% El resto depende de la malacrianza de todos nosotros. Las escuelas deben enseñar a usar la escoba, pues con ella viene el aprecio de lo público. ¿Cómo podrán hacerlo? Pues sacando a los estudiantes a barrer el país. Educar es instalar hábitos buenos en el robot humano. Y con estos profundos pensamientos me despido, Ceci, y con un par de besos.
Hora GMT: 05/Febrero/2009 - 05:06
